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domingo, 13 de noviembre de 2011

Dejarlo correr


Cada vez estoy mas convencido de que lo importante en esta vida es saber dejar correr las cosas. O dicho de otro modo: que te importe un bledo, no ponerse piedras en el hígado, tener flema, pachorra, cachaza. Parece más fácil de lo que es en realidad. Y no vale disimular mientras uno se reconcome por dentro. Así no funciona. Hay que tener un talento natural y entrenar a diario para conseguir esa capa lubricante que hace que todo te resbale. Las malas notícias, las decepciones, los inconvenientes, las sorpresas desagradables.

Para un misántropo como yo, tan proclive al desprecio, el odio, la venganza y la medida drástica es un cometido prácticamente inalcanzable, pero no se puede ser tan conformista. Me he fijado en los maestros de la superación personal y he visto la luz. Si Zapatero se hubiera conformado con sus habilidades sociales ahora estaría recogiendo guiris en Barajas para llevarlos al Museo del Prado, si Laia Ferrer se hubiera dejado acomplejar por sus nulos conocimientos de idiomas y de automovilismo ahora no estaría viajando por todo el mundo a costa del contribuyente, si Jose Corbacho hubiera estimado que para actuar y dirigir es necesario el talento ahora no depositaría sus excrementos junto a una estatuilla de los Goya.

A partir de hoy, aspiro a que me la sople. Y si no lo consigo, me cago en todo.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Postales de caridad

Hoy en el buzón me he encontrado un sobre bien gordo. Lo abro y me encuentro con que es un paquete de ocho postales de Navidad con sobres incluídos, de una espécie de asociación benéfica que ahora no quiero ni nombrar porque parece de esas para dar pena a la gente. Tu te quedas con las postales y a cambio les ingresas 10 € en su cuenta.

Dejo de lado el hecho de que me jode muchísimo estar en cualquier base de datos para que te envíen publicidad.

Dejo de lado el asco que me dan las ONGs y asociaciones benéficas que se basan en la lástima para vender o captar socios (porque realmente las postales y la carta de presentación son conmovedoras).

Dejo de lado el odio que me provoca que apelen a la buena/mala consciencia de la gente y a nuestra supuesta honradez de una manera tan vil ("¡¡me estoy quedando una cosa que no he pagado, ay que iré al infierno!!").

Dejo de lado el hecho de pensar que o bien son unos ingenuos de cuidado o bien se la saben muy larga, porque creo que a esta gente no les debe faltar tanto el dinero. Porque si no, uno no va enviando paquetes de postales por la cara. O tal vez si, por cada imbécil que pique son 10 € que ganan.

Dejo todo esto de lado porque, evidentemente, no las pienso pagar. Primera porque nunca envío postales. Pero es que aunque lo hiciera, no me gusta que me impongan nada de esta manera. Mira que me da rabia por todo lo que he dicho antes, pero como tampoco soy tan mala persona, incluso he pensado en devolverles las postales. Pero es que tampoco te dan la posibilidad (porque en el sobre de respuesta no caben, aparte de que has de pagar el franqueo). Como mínimo, podrían haber dado esa opción, pero no, ellos a meterte el dedo en la llaga, quieren que las compres si o si, pues que les den por culo.

Lo mejor de todo es que no es el primer año que me ocurre. En fin, a ver si este año me consideran de una vez por todas una mala persona y dejan de tocar los huevos.

viernes, 18 de febrero de 2011

Imperdonable (V)


Nº5: Gente que nunca toma decisiones.

He dejado para el final lo que es de largo la más detestable de todas las características de personalidad: No tener personalidad. Incluso alguien que reúna los cuatro factores imperdonables anteriores me merece mas respeto que cualquier zombie de los que circulan por el mundo. Nos rodean. Son la audiencia que se descarga los politonos de moda, los que llenan la "Fira de Santa Llúcia" en Navidad, PortAventura en verano y los cines las tardes de domingo. Es esa pareja que siempre te dice "hagamos lo que tú quieras", aquel amigo que a la hora de elegir lugar para cenar le da lo mismo ir al McDonald's que a un restaurante de carta, aquel compañero de trabajo que nunca abre la boca en las reuniones. Son los que votan siempre lo mismo, los que van a todas las bodas y entierros a los que son invitados, los que pagan peaje después de hacer 20 km de cola en la autopista circulando a 80 por hora, aprovechan las rebajas para comprar ropa y hacen las vacaciones en agosto. Se emborrachan sólo los fines de semana, consiguen entradas para conciertos del "Bruce" y de U2, reciclan, van al gimnasio y al super, pagan las multas sin recargo, se casan y tienen hipotecas e hijos. En definitiva, son la gente que se deja llevar. Y lo mas aterrador de todo es que somos susceptibles de convertirnos en uno de ellos y, de hecho, ya lo somos a veces.


Poca broma con dejarse llevar. Ahora no os agobiaré con referencias existencialistas pero no deja de ser irónico que en una era de relativismo moral abrumador sigan habiendo tantos borregos. Será que finalmente seguir la corriente nos resulta más fácil y que la libertad es un gran valor de nuestra sociedad pero no hay valor para ejercerla. Da demasiado miedo asumir las consecuencias de abandonar el rebaño y seguir un camino que no sea el señalado. Cada vez que veo un tío tumbado en la calle o un estrambótico caminante al sol con la mirada perdida me pregunto hasta que punto son carne de Callejeros o sólo es alguien que pensaba como yo. Estoy seguro que es precisamente eso lo que me impide atreverme.

jueves, 17 de febrero de 2011

Imperdonable (IV)

Nº4: Inmigrantes que no hacen nada por integrarse y encima arrastran a algún capullo autóctono a imitarlos.

Hoy seré muy breve.



viernes, 11 de febrero de 2011

Imperdonable (III)


Nº3: Calientabocas.

Hay a quien le gusta mucho discutir. De hecho, yo provengo de un linaje de discutidores incansables natos. También hay a quien no le gusta nada, ya sea porque es un pusilánime execrable sin ningún valor ético o moral o porque no tiene nada que decir. Y después están los calientabocas.

Un calientabocas se caracteriza por su desmesurada afición a buscar polémica. Una conversa con un calientabocas os recordará a una encuesta del CIS porque sus frases a menudo empiezan con "¿qué opinas de...?", "¿qué te pareció...?", "¿has visto/has leído...?". Si nota que la reacción es fría y no hay grandes desavenencias, cambiará rápidamente de tema o lo sacará mas adelante, porque su determinación a encontrar vuestros puntos débiles es encomiable. Una vez localizado el tema que os toca la moral, atacará sin piedad llevando la contraria y cuando ya no podáis aguantar mas y la necesidad de estallar sea más potente que la voluntad de guardar las formas os despachará con un "no se puede hablar contigo cuando te pones así" o un "dejémoslo, que aun discutiremos".

Debéis saber que es muy importante no descubrir flaquezas ante un calientabocas. Una vez sepa cual es el tema al que sois especialmente sensibles se agarrará a el como un clavo ardiendo y no os soltará hasta que consiga el objetivo deseado, que no es otro que sacaros de quicio. No subestiméis nunca la tozudez de un calientabocas. No se cansará de provocar antes que vosotros de resistir, no entiende de situaciones ni de horarios, cada vez que os vea su catálogo mental le conducirá indefectiblemente al mismo dialogo. Y tenéir que saber que un calientabocas lo es para siempre. Podéis evitarle, cambiar de ciudad, de país o de continente y no verle durante décadas, pero si de casualidad os lo volvéis a encontrar aunque sea una vez en largo camino hacia el deceso ya os podéis apostar cualquier cosa a que acabará sacando el maldito tema. Es por eso que la batalla propicia siempre es la primera. Nada mas intuir que vuestro interlocutor es un calientabocas hay que ser maleducado y pasar de el como de la mierda o mandarlo directamente a tomar por culo. En el futuro me lo agradeceréis.

Hábitat natural del calientabocas (y temas predilectos):

- Reuniones familiares (trabajo o estudios, pareja e hijos)
- Lugar de trabajo (fútbol y política)
- Piso compartido (hábitos, gustos musicales y tareas domésticas)
- Relaciones de pareja (mi ex, tu ex, amigos y compromiso)

Y recordad, vosotros estabais tan tranquilos hasta que vinieron a tocaros la moral. ¡Muerte a los hijos de puta! En definitiva, un calientabocas no es mas que un tocapelotas especialmente talentoso y cobarde.

jueves, 10 de febrero de 2011

Imperdonable (II)


Nº2: Gente que maltrata tus objetos.

No puedo con ellos. Son los mismos que en el colegio te pedían material y al final de la clase te lo devolvían hecho una mierda. Lapices mordidos y/o sin punta, gomas de borrar rotas, bolígrafos reventados. Entonces me daba vergüenza montar un pitote por cosas de tan poco coste, aunque ya me hinchaba los cojones a base de bien. Con el paso de los años, pero, siguen haciendo exactamente lo mismo con objetos de cada vez mas valor: libros garabateados o manchados de líquidos diversos, CDs rallados o con la caja agrietada, DVDs con el plástico medio arrancado... Y cuando compruebas ante ellos las condiciones en las cuales te devolvían (siempre mas tarde de lo que tu quisieras, por cierto) aquello que les prestabas en perfecto estado de revista y les miras inquisitivamente, todo lo que saben hacer es dedicarte una mueca simpática por respuesta como quitandole importancia. A ver, hijos de puta, esto no quedará así.


Si ya de por si era un ser tacaño y mezquino de nacimiento, estos malnacidos son los responsables de que ya no deje NADA a casi nadie. Porque esa es otra, la gente te pide cosas dando por hecho que la respuesta es un si. La primera reacción a una negativa acostumbra a ser tomárselo a broma, como si tu obligación como familiar, amigo o conocido fuera ir compartiendo tus objetos personales. ¿En que sociedad de mierda vivimos, que negarse a compartir es una declaración de guerra al buenrollismo imperante pero el respeto por las posesiones ajenas es una futilidad? A mi se me caería la cara de vergüenza de maltratar un objeto que no es mío. Antes de devolverlo en mal estado lo substituyo por uno nuevo y si vale cuatro duros mejor me lo pones, porque un objeto insustituible o de gran valor ya ni se me ocurriría pedirlo prestado. Pero esta gentuza no, aun se cachondean y pretenden hacerte creer que protestar sería poco convencional por tu parte.

Sólo os digo una cosa: no lo dejéis pasar. Cagarse en la puta raza de alguien que te devuelve la vieja cinta de cassette con los grandes éxitos de Ángela Carrasco quemada por el sol es la cosa mas normal del mundo. No os hace peores personas. Y ya que no podrán reparar el daño que os han hecho (seguro que es un disco descatalogado) la sociedad debería entender perfectamente si decidís tomaros alguna pequeña licencia con vuestro puño sobre su cara.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Imperdonable (I)

Empiezo una nueva saga de entradas que espero que tenga mas continuidad que la por ahora monopóstica "Desmontando el mito".

Dicen que no es legítimo juzgar a las personas a la primera. Estoy de acuerdo. Lucho cada día titánicamente contra esa tendencia natural a la discriminación extrema que mi creciente misantropía comporta. Eso sí, hay una serie de indicios que no os llevaran nunca a engaño. Gestos, palabras y comportamientos que certifican terminantemente que la persona que tenéis ante vosotros es pura escoria 100 % exterminable. Son esas actitudes imperdonables las que me propongo denunciar a partir de ahora, a ver si consigo erradicarlas o que al menos uno de sus exponentes se lleve una buena somanta de ostias por parte de algún lector. Con eso último me doy por satisfecho.


Nº1: Gente que saluda guiñando un ojo y acompañándolo con un chasquido de la lengua a modo de refuerzo auditivo.

Sí amigos. Ya os aviso ahora que voy a ser muy concreto. Para llegar a odiar febrilmente un gesto hay que detestar hasta el último detalle. Tenéis que ser capaces de reproducirlo mentalmente con precisión una y otra vez hasta convertir la rabia acumulada en un Waimea de rechazo infinito. Sólo un ego descomunal, una prepotencia sin límites y un alud de inconsciencia pueden llevar a realizar este gesto en público. En todo caso, debéis tener en cuenta que quien lo practica con vosotros os está pidiendo una ostia a gritos. Cumplid con vuestro deber. O mejor, si ponderando vuestra fuerza física pensáis que no seríais capaces de infligirle el daño que merece, reforzadle el hábito y aumentarán exponencialmente las posibilidades que lo repita hasta toparse con alguien lo suficientemente poco recomendable como para sumergirle en el mundo de dolor y humillación que requiere. Eso sí, cuando el gesto vaya seguido de un "¿Que pasa crack?" no queda otro remedio: tenéis que matarle.

miércoles, 25 de agosto de 2010

La publicidad les matará

2008: Ron Bacardi saca un anuncio de mojitos con imágenes de una fiesta selecta, íntegramente con gente guapa, pija y supuestamente refinada, bebiendo mojitos.

Verano 2008: A gente de mi entorno, por poner un ejemplo que conozco, les da por ir a tomar unos mojitos. No dicen ir a tomar algo, ni ir a por un trago, ni unas birras, ni unas copas. No. Quedan en tal sitio para tomar unos mojitos. Ni Caipirinhas, ni Mai Tais, ni ningún otro cóctel. Mojitos. Porque es lo que dice el anuncio tan chulo de gente guapa en el que nos vemos reflejados/das.

2009: Estrella Damm emite el puto anuncio de Formentera, la canción "Tonight" de su puta madre, protagonizado por gente preciosa, joven, moderna, libre y en general feliz.

Verano 2009: Alguna gente de mi entorno, entre la mitad de la juventud española, se ven reflejados- Quieren ir a Formentera, a Ibiza, o a alguna puta isla. Quieren viajar. Visten como si estuvieran en la playa de Formentera, a pesar de estar a kilómetros de la playa más cercana. Chanclas, vestidos vaporosos, de hilo, estampados de cuadros. Incluso de la nada APARECE ALGÚN SOMBRERO DE PAJA que se viste pretenciosamente. Eso sin obviar que el Facebook se llenó de links al videoclip de la canción y al spot en sí. Y cuando suena la canción en la discoteca de turno, todos la bailan con una falsa complicidad y motivación, como si el DJ la hubiera puesto para ellos.

2010: Estrella Damm repite el mismo patrón del año pasado (no pienso molestarme en linkar el anuncio), cambiando Formentera por Menorca, y el puto "Tonight" por otra canción igual de mierdosa.

Verano 2010: EXACTAMENTE LO MISMO que el verano pasado, sólo que cambiando Formentera por Menorca. La islita se convierte en el destino de moda del verano, todo el mundo va allí y inunda su Facebook con fotos guais del viaje.


 Mediterráneamente...

Muy bien, imbéciles. ¿Queréis jugar al "Simón dice..."?
Pues juguemos.

Otoño 2010: "Absentas Palafrugell e hijos" emite en prime time un spot de una gama de absentas. Recordemos que la absenta goza de entre el 45% y el 90% de alcohol. Los protagonistas, una pareja heterosexual guapísima, con clase, moderna y joven, rien en una fiesta de Fin de Año en una discoteca decorada con muy buen gusto (como todas) mientras beben absenta con azucar. Algunas escenas alternadas de ambos marchando hacia el baño con actitud muy sensual y seductora. Allí apasionadamente mantienen sexo soft ante la cámara mientras alternan la pasión con sútiles cabezazos que aparentan esnifar farlopina, todo muy sutil.

Invierno 2010: Kawasaki emite un anuncio en televisión de sus quads. Allí aparecen un grupo de jóvenes (guapísimos, modernos y toda esa mierda) que llegan a una casa rural en mitad del bosque donde encuentran una flota de quads resplandecientes, preparados para correr. Cogen los quads sin casco y llegan al pueblo más cercano donde conocen a un grupo de chicas (jamelgas y toda la pesca) que se llevan a casa. Allí alternan barbacoas con cervezas, aparente tabaco de liar y saltos, volteretas y habilidades con el quad, todo que parezca muy fácil y sencillo. Burlan y se burlan de alguna advertencia de los Forestales. De noche, las parejas marchan cada una montada en un potente quad, a toda velocidad. En un claro del bosque, bridan con dulces cubatas mientras reposan apoyados en los quads.

Primavera 2011: Algún sector geográfico con costa crea un anuncio donde, una vez mas, dos chicas jóvenes y monísimas se van de vacaciones a la costa, Ligan con unos chicos de buen ver y no se sabe como, acaban encima de un pequeño yate, en alta mar, de fiesta. Cae la noche, y hacen una hoguera en la cubierta del barco. Una puta hoguera. Y mucho alcohol. Y pastillas. Y jeringuillas. Y un tío tira un esprai lleno al fuego, que peta. Y rien mucho. Se lo pasan de puta madre. Se les ve muy felices. Disfrutan de la vida. Porque son jóvenes y con vitalidad. Y sobretodo modernos. Una pareja, dentro del armario del camarote, practica sexo sin condón pero con auto-asfixia. Bolsas transparentes en la cabeza, atadas con gomas de pollo al cuello. El vaho desenfoca sus caras. Otros mezclan Baileys con cola, y se lo beben. Otra, Mentos con cola, y se lo bebe. Uno, mas allá, mete los dedos mojados de agua salada en un enchufe, sonriendo. El pelo le queda divinamente encrespado. Rien. Y beben. Se tiran del barco. Sin flotador. Pero rien. Y tragan mucha agua. Al final, en una imágen nocturna muy bonita desde la costa, se ve estallar in flames el barco en el horizonte. Suena, igual que durante todo el anuncio, una canción modernita, animada y motivante. Cantada por... por... Amor de GH re-operada para volver a ser un tío. Lleva bigote.


Pues este es mi plan para, en cuestión de año y medio, hacer una criba de la juventud.
Me cae la baba sólo con pensarlo.

Pero... ¿Supondría el fin de mi misantropía?
Por desgracia, no lo creo.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Involución

Que el mundo involuciona es una cosa que hace tiempo que sospecho. Desde que tenía 11 años no puedo evitar tener la sensación de que todo va irremediablemente a peor. Lo he visto en mi ciudad, tan preocupada de ponerse guapa que se ha olvidado de que su principal función es ser habitable. De hecho, ya no es ni divertida. Tan acostumbrada como está a recibir visitantes que se dejan asombrar por su maquillaje cada vez es menos auténtica y espontánea y está mas vacía por dentro. Un día se dará cuenta de que los que crecieron con ella la han dejado de lado, pero será demasiado tarde.


También lo veo en mi generación. Una generación perdida sin ideales y materialista hasta el extremo que se ha divorciado de la toma de decisiones personales y colectivas. Cada vez mas individualista, cada vez mas egoísta. Cada vez con mas vida social a traves de las redes y al mismo tiempo con menos vida. Una generación que no sabe nada de la comida ni le interesa, que le es indiferente ver una película grabada con una videocámara directamente de una sala de cine con imagen y sonido cutres, mientras sea la opción mas inmediata y cómoda. Cada vez mas impaciente y mas superficial. Una generación que compra y compra para sentirse parte de algo, de una marca, de un estilo de vida surgido de una agencia publicitaria. La generación analfabeta con mas carreras, postgrados y masters que ninguna otra. Una generación atascada en la adolescencia porque se ha terminado eso de una casa, un trabajo y una pareja para toda la vida. Una generación de viviendas inasequibles, precariedad laboral y incapacidad para el compromiso. Una generación de vuelos low cost, de muebles prefabricados, de iPods con 250.000 canciones piratas, de botellón, de conserva, sección de congelados y fast food pero que se deja una pasta en drogas, coches, motos, ropa y gadgets electrónicos. Una generación entregada en cuerpo y alma al carpe diem porque si se parara a pensar se cagaría de miedo y tendría que hacer algo.


Lo veo en la sociedad, cada vez mas hipócrita. Una sociedad que culpa a mi generación de materialista y de no tener ideales obviando el hecho de que ellos empezaron a cambiar el mundo cuando un dictador murió de viejo y poco despues ya se estaban dedicando en cuerpo y alma a comprar la casa, el coche de gama alta, la segunda residencia y el coche pequeño para la mujer. Los mismos que han legado un mundo donde las decisiones que afectan a sus descendientes se toman a miles de kilómetros en reuniones de accionistas. Una sociedad de padres irresponsables e hijos consentidos, cada vez mas violenta y obscena pero cada vez mas puritana. Una sociedad que tilda de telebasura los programas mas vistos y se escandaliza por la posibilidad de mandar a John Cobra a Eurovision cuando sería la representación mas fiel posible del país. Una sociedad que alarga la vida de los viejos para dejarlos de lado, medicalizada y alarmista, donde cada 5 días descubrimos algo que es fatal para la salud y 5 días despues va de puta madre. Una sociedad que no respeta las normas y cada vez tiene mas, que pide responsabilidades a sus gobernantes por cualquier cosa porque lo quiere todo mascadito. Una sociedad que ante la incompetencia se pasa la patata caliente, que dice detestar la pena de muerte y reclama cadenas perpetuas pero no quiere prisiones cerca de casa. Una sociedad victimista y pasiva, que de todo opina y no profundece en nada. Una sociedad donde no desentonan opiniones como esta, por ejemplo.

Lo he hablado con gente mucho mayor que yo, para ver si esta sensación no es sólo mia y forma parte del proceso de hacerse mayor. Me dicen que no, que cuando ellos eran jóvenes tenían la sensación que el mundo iba a mejor. Pero se engañan y tengo la prueba:


Hasta mediados del siglo XIX, en el mundo civilizado el insomnio, la retención de fluidos, la falta de apetito, los espamos musculares o la irritabilidad se consideraban síntomas de histeria femenina. Un estudioso intentó recopilarlos, le salieron 75 páginas de posibles síntomas y aun dijo que la lista estaba incompleta. El tratamiento contra la histeria femenina consistía en la aplicación por parte del doctor de un masaje pélvico. Dicho de otro modo, las mujeres iban a la consulta a que el doctor les hiciera una paja hasta llegar al orgasmo. A veces requería de horas y cuando el médico no lo lograba delegaba en las manos expertas de una comadrona o recetaba primitivos consoladores a las pacientes para administrarselos en casa. Pero a principios del siglo XX eso fue desapareciendo porque el pujante feminismo lo consideró intolerable y los propios médicos dejaron de ponerlo en practica al tratarse de un método poco científico. Un siglo despues las mujeres siguen siendo unas histericas cuando van mal folladas, pero en lugar de entrarles las pajas gratis por la seguridad social estan haciendo millonarios a los del Tupper-Sex.

lunes, 8 de febrero de 2010

Parecer rico II: ¿Pedimos un vinito?


¿Que pasa con los hijos de puta que se creen sommeliers? Pues nada malo, por desgracia.

Pero para que no paguen justos por pecadores, puntualizaré los problemas que tengo con los farsantes del vino.

En primer lugar, hablo de gente entre los 20 y 30 años, que es cuando la pretensión se acentúa mas. Creen saber distinguir los buenos vinos porque pagaron muchos billetes por una mísera cata. La gente paga muchos billetes para poder conducir legalmente y no aprenden a hacer trompos sin matarse hasta años mas tarde.

Me da igual que crean que entiendan, me pudre la sangre que pretendan hacerlo creer a los demás por todos los medios, especialmente haciendo toda la ceremonia de los sentidos en mitad del restaurante.

Eso lo encuentro una falta de educación tremenda hacia el restaurante. Pide probar la ensalada y la merluza también, hijo de puta. Y ves a la cocina y mira, huele y lámele las manos al chef. Si no haces eso, no se porque has de ir trasteando un producto envasado servido con la garantía del local.

Estoy seguro que los de verdad sólo lo hacen en su casa, con las botellas de su bodega privada. Me parece perfectamente lógico.

Y siempre son tios. Aquí me podéis restar puntos de mi carnet de misógino.

No obstante, he advertido que esta conducta infame acostumbra a surgir después de entrar en una relación estable. ¿Que les pasa a la gente emparejada que les da por pseudorefinarse patéticamente?

Hace dos días pedían sangria, lambrusco o turbio en cada cena, la creme de la creme de la resaca barata. Y después les daba igual meterse 5 cubatas del peor garrafón de la provincia. Y en cuestión de días van de que no pueden hacer una comida a gusto si no hay un buen vino en la mesa, escogido y probado por ellos. Y aun tienen los huevos inversamente proporcionales a su intelecto para decir aquello de: "¡Oh, no hay nada peor que hablar con un camarero que no entiende de vinos!" o pedir un segundo vino el doble de caro, que se pagará entre todos, poco antes del postre para poder llevarse a casa 3/4 de botella.

Son los mismos hijos de la gran yonki que "van a tomar unos mojitos". Totalmente comprobado. Lo de hijos de yonkis, quiero decir.

Hasta aquí la nueva entrega de los hijos de puta que son tan pobres de espíritu que se dejan embaucar por la sociedad y se toman a rajatabla los pequeños placeres que dicta el dinero. Pequeños placeres oficiales, mis cojones!!


PD: VINITO está al mismo nivel que CENITA. Piensen en ello antes de decirlo la próxima vez.

lunes, 4 de enero de 2010

Parecer rico: El X3

Año nuevo y el rencor de siempre. Hijos de puta los que dicen aquello de "vida nueva", como si fueran Mario, el fontanero nintendero. Si al menos hubieran muerto antes...

Empezaré el año con una sección dedicada a los pijos wannabes. Aquellos que les importa mas parecer ricos que no serlo, y pierden la dignidad a cada movimiento bancario que hacen.
No dudéis en que todas y cada una de las entradas se daran a cualquier integrante de este infraestrato social.

Empezaré con uno breve: Comprarse un BMW X3.

¿Por qué la gente querría comprarse un coche compacto con pinta de todo terreno?
Pues porque los mal llamados todoterrenos de marcas premium son los coches de los ricos, ahora y desde hace unos años.

¿Y que pasa si no eres rico pero querrias que la gente lo pensara para compensar tu minúsculo aparato reproductor?
Pues que vas a pedir presupuestos y acabas comprandote el que te es casi asequible.

Si el BMW X5 y demás ya son pura mierda por ser llamados 4x4, y por lo tanto solo sirven para intentar hacer ostentación económica, imaginad que cojones es un X5 mas pequeño.
Cuando hablo de X3 también englobo el resto de compactos hormonados de su segmento o inferiores: X1, Audi Q5 y Q3, Nissan Qashqai y mas que no me vienen ahora. Todos mierda. Una mierda que encanta a los nuevos ricos y a los pseudo-pijos.

Los de BMW siempre se las han ingeniado para sacar la pasta a los adinerados, y ahora también han encontrado el modo de sacarsela a los adinerados subnormales y a los pretenciosos de clase media.
Ojalá se vayan abajo de un barranco, con la tracción a las 4 ruedas y el depósito a punto de estallar.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Epidemia de fotógrafos amateurs

¿Soy yo que me muevo por ambientes poco inusuales o hoy en día la mitad de la gente es fotógrafa?

Desde hace unos meses proliferan, al menos públicamente, la gente que "hace fotos", que se compran una cámara descomunal, hacen fotos desenfocadas y con ángulos imposibles y las cuelgan por la red, a la vista de tanta gente como sea posible.

Creo saber el porqué de este "hobby-boom".
Las cámaras digitales se han popularizado, es decir, abaratado. Mucho. Ayer vi una en el Día, al lado de las pilas AA y la "señorita Vanesa". Y claro, la gente se compra una. Hasta por tenerla.
Les hace gracia. Hacen fotos de todo lo que les parece. Empiezan a trastear con la cámara y el Photoshop. Se flipan.
Un día, con la paga de Navidad, deciden comprarse una de gorda. Que seguro que es una puta mierda mediocre, pero "es mejor que una digital de bolsillo" y "lo importante es el objetivo". El objetivo, el cañon de la cámara, no la intención, quiero decir.
Y ya está, ya tenemos otro fotógrafo wannabe.

¿Queréis que os sea sincero?

Mirad, a mi me dicen un día:

¿Quieres que te enseñe las fotos que estuve haciendo de noche en la ciudad? ¿O quieres ver una fotocopia de mi culo? ¡Es en color!

La respuesta os la podéis imaginar. Vuestro culo no recuerdo haberlo visto, y menos aplastado contra un cristal. En cambio, las fotos seguro que serán mas de lo mismo de lo que lleva muchísimos años corriendo por toda pantalla.

Basta de atardeceres.
Basta de lucecitas movidas.
Basta de imágenes desenfocadas.
Basta de mierdas en movimiento.
Basta de paredes llenas de graffitties.
Basta de blanco y negro, sepia y putos filtros digitales.
Basta de pretender mostrar una impersonal creatividad.

Estamos en una época en que cada minuto es un bukkake de imágenes. Aportad algo interesante. Si no, miradlas vosotros, que para eso las habéis parido.

Además, la fotografía es un arte basado en aparatos carísimos, teoria y práctica. Eso no tiene ningún tipo de valor artístico. Cuando haceis fotos de ombligos, por ejemplo y en caso de que nadie lo haya hecho antes, tal vez podréis decir que es arte, porque podréis argumentar que sois los pioneros y os inventaréis alguna alegoría. Y yo callaré y asentiré.

Eh, que me parece fantástico que os guste la fotografía y lo disfrutéis y practiquéis tanto como queráis. Intentad conseguir un digno "homenaje" a vuestros ídolos de la reflex. Pero solo interesa ver lo que "plasmáis" a gente como vosotros, que seguramente pensará por dentro que ellos lo hacen mejor. Y vuestros conocidos ajenos a este campo, os dirán que estan muy bien porque no entienden y les es indiferente, a partes iguales. No os toméis demasiado en serio su opinión.

Cuando seais originales, os comeré la polla y os pediré que me fotografieis tal como nací, o incluso desnudo. Mientras, no os hagáis pesados y reflexionad. Dejad de comeros las pollas entre vosotros y sed un poco sinceros.

Pero eh, fotógrafos, no os indignéis por eso. Pensad que os lo dice un tio que sus imágenes favoritas son las que no enseñaríais nunca a vuestros hijos.

Además, no os lo toméis como un ataque personal (a pesar de que lo sea). Gran parte de la rabia que estilo en este tema viene dada porque hace tiempo me topé con un completo inutil que se dedicaba a esto. Fué darme cuenta de que si el lo hacía es que tenía menos mérito que rascarme el escroto con pijama.
Por eso, desde que entonces veo tanto fotógrafo amateur por cada rincón de Internet, un calorcito me sube desde lo mas profundo del estómago hasta el cerebro mientras caigo bruscamente de rodillas y clamo al cielo:

- ¿¡Por qué!? ¿¡Por qué tanta pretensión!?

jueves, 26 de noviembre de 2009

No tengo amigos

AVISO A NAVEGANTES:

Esto lo escribí hace como dos meses. Lo guardé como documento de Word hasta ahora porque no quería publicarlo. Me daba miedo que se malinterpretara y, a su vez, me daba cierta verguenza. Pero a estas alturas y después de las últimas entradas, ya me da bastante igual. Que cada uno opine como quiera y lo interprete como le salga del orto... Sin mas dilación, os dejo con la entrada.


No tengo amigos

Soy consciente que la frase que acabo de escribir es un tabú de cojones. Reconocer que no tienes amigos es admitir que eres menos que escoria, eres un disminuido social. La gente que no tiene amigos finge que los tiene o se los busca. Se apuntan al gimnasio, a clases de baile, a un club de solteros o a la Asociación de Buscadores de Tesoros. Cualquier cosa antes de asumir la soledad. Porque la amistad es un valor universalmente positivo que representa la fidelidad, la camaradería, el afecto desinteresado, la comunión con... ¡Y una mierda!

La amistad se ha convertido en una cuestión de estatus, una cifra en tu perfil de Facebook, un coleccionable para tener ocupados tus fines de semana, una convergencia de intereses. Tal como están las cosas un amigo tiene el mismo valor que un zapato: lo compras por capricho o necesidad, lo llevas durante el tiempo que re resulte cómodo y lo sustituyer cuando deja de serte útil. Los más vanidosos necesitan un armario completo y la gran mayoría lo van renovando sobre la marcha. A mi me da pereza. Y tengo asumido que soy un asocial por diversos motivos:

1 - No tengo paciencia para conservar amistades a medio gas (O lo que es lo mismo: Ya no son lo que eran)
2 - La mayoría de la gente me produce desprecio o no me interesa
3 - La mayoría de la gente no tiene ningún interés en mi o me desprecia
4 - Soy un orgulloso de mierda y tengo facilidad para mandar a tomar por culo a quien me jode
5 - Soy un idealista y aspiro a cosas que ya no existen

Cuando el otro día un conocido me dijo que vivíamos en un mundo donde "las relaciones personales te emocionan menos tiempo que un politono" y que "puedes fiarte más de tu microondas que de tus amigos", probablemente exageraba, pero seguro que no podía imaginar hasta que punto me identifico con sus palabras. Si me cruzara ahora mismo con el centenar largo de personas con las que he intimado en el transcurso de mi vida y apenas mantengo el contacto me podrían tachar de muchas cosas: de extremista, de aburrido, de estrafalario, de intolerante o de intrascendente, pero nunca de ser un mal amigo. Eso es todo lo que necesito para respetarme. Eso y follar con cierta regularidad.