De un tiempo para acá no paro de escuchar quejas sobre la situacióneconómicasocial actual. Quejas que en muchos casos se han canalizado en acampadas, en otros enmasivasmanifestaciones como la del pasado domingo y en la mayoría en lamentos protoalcohólicos en la barra de cualquier bar.
Sea como sea, parece haber un consenso para culpar al "sistema" de todo lo que nos pasa.
"El sistema no funciona", dicen.
Pues bien, ilusos amigos mongoloides, siento desilusionaros, pero tengo la obligación moral de reventar la burbujita en la que vivís y devolveros a la realidad: el sistema funciona de puta madre. De hecho, hace más de dos mil años que funciona de cojones.
El problema es que desde hace una decena larga de años, incluso veinte tal vez, las clases populares de estepaísmundo empezaron a verse el culo y, contrariamente a lo que es en realidad, creyeron que ellos también podían beneficiarse de ese sistema. Fue así como la clase baja de la sociedad, de la que formamos parte la mayoría, decidió por si misma que era hora de subir un escalón y convertirse por obra y gracia de Dios en clase media.
Y claro, la clase media tiene un buen coche, y una buena casa, y un apartamento de veraneo, y sale a cenar cada noche de viernes, y viste de Dolce&Gabanna y Armani, y va de vacaciones cada año a destinos exóticos, y tiene un iPod, un iPad, un iPhone, una Xbox y una Wii...
Y el sistema, que siempre ha estado dispuesto a buscar nuevas y creativas soluciones paralucrarsemejorar bendijo el cambio con paradigma: "bienvenidos a la clase media pobres desgraciados, aquí tenéis los escaparates de vuestros sueños y la tarjeta que os abrirá todas las puertas de la felicidad". Consumid hijos de puta, consumid.
Y los pobres, ahora convertidos en nuevos bienestantes, abrieron ávidamente las puertas de la sociedad de consumo y se lanzaron de cabeza.
Y estaban tan convencidos que la pobreza ya no existía y que habíamos alcanzado un estado delconsumobienestar absoluto que hasta empezaron a pregonar con soberbia que las derechas y las izquierdas no existían, que formaban parte del pasado. Porque reconocer la existencia de clases, reconocer la existencia de desigualdades, amigos míos, queda de pobre.
Pero estos solemnes desgraciados no recordaban que tan sólo unos años antes, cuando eran pequeños, en casa sólo había un coche, el domingo se hacía comilona con patatas chips, pollo al ast y Mirinda, el papel pintado duraba treinta años y las madres remendaban la ropa. No recordaban que en casa siempre habían formado parte de eso que ahora llaman clases populares para no decir pobres de mierda. Una clase de la que, a pesar del espejismo de los últimos años, nunca llegaron a salir.
Y ahora, cuando el sistema ha dicho basta, cuando ha visto que ya no podía exprimir mas la gallina de los huevos de oro sin matarla y que ya había chupado demasiado de la teta, ha decidido volver a los viejos tiempos, y en un ejercicio de realismo ha vuelto a poner a cada uno en el lugar que le corresponde y volver al paradigma de pobres y ricos. Como siempre había sido.
El sistema sabe que volverán a venir tiempos mejores y que de aquí a unos años podrá volver a engañar a los pobres para que vuelvan a creerse ricos. Pero mientras tanto, el sistema ha hecho limpieza y ha puesto orden.
"El sistema no funciona", dicen. El sistema funciona de cojones.
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jueves, 15 de diciembre de 2011
Un sistema ordenado
AVISO: Esta entrada la escribí originalmente el 18 de Octubre, pero
no estaba seguro de si publicarla y se quedó en borradores. He pensado que a
fin de cuentas, valía la pena publicarla aunque fuera tarde.
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viernes, 4 de junio de 2010
De gatos viejos y cerezos
Hay un chiste que siempre ha tenido mucho éxito en reuniones sociales, ya sea contándolo yo o otra persona. La prueba fehaciente es que la primera vez que lo escuché tenía 6 años y aun me lo sé de memoria porque se ha ido repitiendo de vez en cuando como un mantra. Dice así:
Dos amigos se encuentran y uno le dice al otro...
A: Tengo que pedirte un gran favor.
B: Por supuesto. Pide por esa boquita que para algo somos amigos desde hace 20 años.
A: Me voy de viaje con mi mujer y necesito que cuides de mi gato en mi auséncia.
B: No sé... A mi esposa no le gustan los animales y bastante lío tengo con los críos en casa.
A: No, si el gato se queda con mi madre. Sólo tendrias que pasar una vez al día por su casa para ver como se encuentran porque los dos son muy mayores y no me quedo tranquilo. Te dejaría el teléfono del hotel dónde voy a estar y si hay algun problema me llamas.
B: Ah, entonces sí. Ningún problema.
Dos días más tarde suena el teléfono en el hotel de A.
B: Tengo que darte una mala noticia. Tu gato ha muerto atropellado.
A: Y como me llamas para decirme eso, desgraciado! Estás loco?
B: Pero si me pediste que te avisara si pasaba algo...
A: Ya, hombre, ya. Pero no cuesta nada tener un poco más de tacto. Tú sabes como quería yo a ese animal? Qué disgusto, Dios mío, qué disgusto...
B: De verdad que lo siento. Pero como se supone que te lo tenía que decir?
A: Parece mentira que te tenga que explicar esto. Pues me llamas un día y me dices que mi gato se ha subido a un cerezo y no lo pueden bajar, por ejemplo. Luego me llamas al día siguiente y me cuentas que han ido los bomberos a bajarlo con la mala suerte que al caer se ha roto una pata. Y así me vas preparando para la mala noticia final, entiendes?
B: Vaya, no tenía ni idea. Lo tendré en cuenta en el futuro.
A: En fin. Hazme el favor de seguir visitando a mi madre que debe estar muy triste con la muerte del gato y no quiero que se quede sola.
B: Lo haré.
A la mañana siguiente, vuelve a sonar el teléfono en la habitación de hotel de A.
A: Qué pasa ahora?
B: Nada grave, tranquilo. Hoy tu madre se subió a un cerezo.
Pues últimamente he pensado mucho en este chiste. Y me parece que en la Zarzuela tambien.
Paso 1: El Rey está como un roble, pero le falla un poquito el oido
Paso 2: Que nos lo hemos mirado mejor y tal vez le operaremos, pero no es nada grave, ¿eh?
Paso 3: ...
Dos amigos se encuentran y uno le dice al otro...
A: Tengo que pedirte un gran favor.
B: Por supuesto. Pide por esa boquita que para algo somos amigos desde hace 20 años.
A: Me voy de viaje con mi mujer y necesito que cuides de mi gato en mi auséncia.
B: No sé... A mi esposa no le gustan los animales y bastante lío tengo con los críos en casa.
A: No, si el gato se queda con mi madre. Sólo tendrias que pasar una vez al día por su casa para ver como se encuentran porque los dos son muy mayores y no me quedo tranquilo. Te dejaría el teléfono del hotel dónde voy a estar y si hay algun problema me llamas.
B: Ah, entonces sí. Ningún problema.
Dos días más tarde suena el teléfono en el hotel de A.
B: Tengo que darte una mala noticia. Tu gato ha muerto atropellado.
A: Y como me llamas para decirme eso, desgraciado! Estás loco?
B: Pero si me pediste que te avisara si pasaba algo...
A: Ya, hombre, ya. Pero no cuesta nada tener un poco más de tacto. Tú sabes como quería yo a ese animal? Qué disgusto, Dios mío, qué disgusto...
B: De verdad que lo siento. Pero como se supone que te lo tenía que decir?
A: Parece mentira que te tenga que explicar esto. Pues me llamas un día y me dices que mi gato se ha subido a un cerezo y no lo pueden bajar, por ejemplo. Luego me llamas al día siguiente y me cuentas que han ido los bomberos a bajarlo con la mala suerte que al caer se ha roto una pata. Y así me vas preparando para la mala noticia final, entiendes?
B: Vaya, no tenía ni idea. Lo tendré en cuenta en el futuro.
A: En fin. Hazme el favor de seguir visitando a mi madre que debe estar muy triste con la muerte del gato y no quiero que se quede sola.
B: Lo haré.
A la mañana siguiente, vuelve a sonar el teléfono en la habitación de hotel de A.
A: Qué pasa ahora?
B: Nada grave, tranquilo. Hoy tu madre se subió a un cerezo.
Pues últimamente he pensado mucho en este chiste. Y me parece que en la Zarzuela tambien.
Paso 1: El Rey está como un roble, pero le falla un poquito el oido
Paso 2: Que nos lo hemos mirado mejor y tal vez le operaremos, pero no es nada grave, ¿eh?
Paso 3: ...
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lunes, 21 de diciembre de 2009
Cánon
Ayer se murió una de las mujeres más bonitas que he visto en mi vida. Uno de esos ejemplos que nunca me vienen a la cabeza cuando la gente habla de la Sara Carbonero como si fuera la panacea y yo quiero explicar la diferencia entre una efígie con pinta de oler mierda y mi idea de sensualidad femenina.
Hay la creencia absurda que la belleza debe ser una cosa distantemente fría y todo aquello obviamente sexual es vulgar. Y una mierda. La naturaleza nunca engaña. Si véis una chica por la calle y os pica la entrepierna es que está buena. Es mas, estoy en disposición de afirmar que todos aquellos hombres que se hayan dejado convencer para separar su instinto primario del cánon de belleza son maricas.
De rubia, de morena o de castaña tenía aquel punto justo de equilibrio entre la candidez y un horizonte de infinita predisposición al sexo violento y sórdido. Era imposible observarla con aquella gran boca y aquella mirada legañosa como de acabar de levantarse y no pensar en hacerle un montón de cosas horribles. Tenía por defecto aquella inexplicable expresión que a muchas sólo se os pone después de un orgasmo intenso como preludio de una recompensa oral de las especiales. No se correspondía con el perfil de supermodelo ni de estrella porno siliconada. No era perfecta. No levantaba dos palmos del suelo, tenía bolsas en los ojos y una nariz que recordaba ligeramente a la de la cerdita Peggy pero me la hubiera follado hasta después de muerta.
¡Eh! Y los que no coincidáis conmigo estáis de enhorabuena. Si la palma una de las vuestras siempre podéis encargar otra sin alma a realdoll.com
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martes, 1 de diciembre de 2009
"Cultura" rima con "Cara dura"
Con la mandíbula a la altura de los cojones he visto hoy por la tele la manifestación de músicos por las calles de Madrid intentando retrocedernos a todos al siglo pasado. "La música es cultura, la música es empleo!" gritaban. Que no, que no! Ni eMule, ni GoEar, ni Spotify, ni iTunes ni ostias! Ladrones de mierda! Hagamos caso a este colectivo marginal de nuestra sociedad. Todos a comprar CD's como locos. O no, mejor cassettes, que se estropean antes y así hay que volverlos a comprar. No podemos dejar que estos pobres desgraciados pasen hambre y acaben tocando "El Cóndor Pasa" con una decadente flauta en un aun mas decadente pasillo de la puta línea 4 del metro. Además debéis saber, ignorantes chupones de la artística sangre autóctona, que como sigáis siendo así de hijos de puta en 5 años una maldición progre hará desaparecer la música de vuestras vidas y tendréis que poneros como politono del móvil un grito de la Belén Esteban.
Dos minutos después de flagelarme, recuperado del disgusto inicial, me he puesto a pensar. Un momento, quien dice que son las cabezas visibles de la reivindicación?
- José María Sanz "Loquillo". Últimos trabajos discográficos: 3 reediciones de discos antiguos, 3 recopilatorios (uno de ellos en directo) y dos discos nuevos autoplagiándose.
- Rosario Flores. Últimos trabajos discográficos: 2 recopilatorios de grandes éxitos (uno de estudio y el otro en directo), 2 discos de versiones y un disco nuevo autoplagiándose.
- Luis Eduardo Aute. Últimos trabajos discográficos: 3 recopilatorios normales, un recopilatorio en directo, un megarecopilatorio de 7 CD's con libraco incluido y un disco nuevo autoplagiándose.
- Antonio Carmona. Últimos trabajos discográficos: 2 recopilatorios de Ketama y un disco nuevo en solitario de hace 4 años que por ser el primero no es autoplagio.
La "creme de la creme" del futuro de la música española, vamos. Y mi pregunta es: ¿¿Como tenéis los santos cojones de salir a la calle a gritar "Nosotros trabajamos, no pirateamos"??
En fin. Quien convenga que me lea bien porque solo lo escribiré una vez. Señores artistas, haciendo un esfuerzo y dando por hecho que su obra sea un bien cultura digno de proteger, lo que les está matando no son las nuevas tecnologías si no la alarmante falta de creatividad que exiben.
Yo, personalmente, he seguido comprando CD's durante los últimos años. Los he comprado después de escrutarlos minuciosamente a través de la red por aquel afán coleccionista un poco idiota si ustedes quieren de tenerlos en soporte físico en una estantería y que todo el mundo pueda ver que soy un esteta decadente con pretensiones. Y un poco también por escucharlos en casa sin demasiadas complicaciones y con buena acústica.
Cuando comparto archivos mp3 por Internet o enlazo una canción estoy PROMOCIONANDO la obra de un artista. Si las personas con las que lo comparto llegan a tener la misma buena opinión, probablemente acaben yendo a un concierto o promocionándolo igualmente. De hecho, esto ya se producía antes de la aparición de la red de redes, cuando intercambiaba discos con los amigos, los escuchábamos juntos o directamente nos hacíamos copias. Y, sobretodo, lo que pasa ahora es que tengo acceso a tal cantidad de música que puedo permitirme ser mas selectivo y no quedarme necesariamente con lo que escucho por la radio o veo anunciado en televisión. Cosas extraordinárias como esta:
Hablad claro, coño!! Decid que lo que os molesta es la competencia. No tener el control. El hecho de que las nuevas tecnologías os igualen con cualquier chaval con un mínimo de talento y sin una distribuidora detrás. Admitid que os revienta que disponiendo del pequeño chiringuito que tenéis montado vuestro producto se hunda entre toneladas y toneladas de músicas diversas de todo el mundo, que os jode que con esto de Internet os salgan nuevos competidores cada dos minutos. Y reconoced de una puta vez que tenéis miedo de que los gustos musicales de la gente se basen en algo mas que sobornar las voluntades de cuatro empresarios a los que habéis vendido vuestra alma. Salid a la calle a ladrar que lo que os indigna es que la gente tenga suficiente música al alcance como para desarrollar un criterio.
domingo, 29 de noviembre de 2009
Protocolo
Hoy he tenido una pelea por algo que ni tan solo me afecta directamente. Las discusiones acaloradas son una constante entre la persona con la que he tenido follón y yo. Nos enganchamos con facilidad porque el es el espiritu de la contradicción y yo un cabezota incapaz de dejar correr las cosas.
La excusa de hoy ha sido el caso del chico condenado de abusar sexualmente, maltratar y matar a su hijastra de 3 años. Y digo "condenado" y no "acusado", a pesar de ser INOCENTE, porque eso es lo que se ha hecho desde todos los medios de comunicación y la opinión pública.
La excusa de hoy ha sido el caso del chico condenado de abusar sexualmente, maltratar y matar a su hijastra de 3 años. Y digo "condenado" y no "acusado", a pesar de ser INOCENTE, porque eso es lo que se ha hecho desde todos los medios de comunicación y la opinión pública.
¿Ves la cara de este chico con mirada esquiva que da la impresión de estar pasando la
verguenza mas grande de su vida y de querer desaparecer fulminado por un rayo? Pues
mirala bien porque cuesta de encontrar.
Ayer no costaba nada verle la cara a este pobre chaval, hasta el punto de que fué portada del diario ABC al lado de la palabra "asesino". A falta de ver la portada de mañana, y a juzgar por la noticia de rectificación (?) que han publicado de momento en la web, no parece que a la hora de restituir el honor de una persona sean tan alegres con el complemento gráfico.
"Contrastar es de maricas y la objetividad también", Ángel Expósito.
Este es sólo el ejemplo mas sangrante del tratamiento informativo que se ha hecho de esta noticia, pero encontraríamos decenas en prensa, radio y televisión. Aun así, debo confesaros que este no ha sido el motivo del acaloramiento dialéctico. El punto álgido ha llegado a la hora de valorar la actuación del médico que examina la niña en primer lugar. Un médico que, recordemos, diagnostica quemaduras, múltiples golpes y desgarro anal y vaginal. Un médico que determina en primera instancia que hay indicios de abuso sexual, maltrato físico y decide avisar a la Guardia Civil.
Mi contrincante ideológico afirma que, se equivocara o no, el médico hace bien de avisar a las autoridades porque hay un protocolo a seguir. Yo digo que si hay contacto dentro del área es penal pero si no lo tiene claro es mejor que el arbitro no pite porque el perjuicio es demasiado grande. Mi rival contraataca argumentando que hay mucha gente que pega a sus parejas, a sus hijos o a sus padres y que actuaciones como esta son necesarias. Yo replico que vivimos en una sociedad donde la gente ya carga el peso de la educación en los maestros y ahora también el del civismo sobre los médicos. Que las victimas de maltrato tienen familias, entorno y vecinos que ya pueden hacer la función de denunciantes si es que la propia victima no está capacitada. Que las actuaciones externas de oficio siempre son peligrosas y de poco sentido común.
En realidad, el tema de fondo es otro. Empieza a asustarme esta tendencia de la justicia a proteger sólo a un determinado tipo de victimas. Concretamente, las mediaticamente rentables. ¿Tal vez no es una victima la persona que lleva a una niña al hospital y encima de aceptar la muerte a su cargo deba asumir una acusación hecha desde el mas profundo desconocimiento? ¿Es de justicia que un informe médico sea motivo suficiente para formular una acusación de maltrato de género? ¿Es necesario que las personas a cargo de enfermos mentales que se autolesionan tengan que justificarse ante un policia de la moral con bata blanca?
Estos debates siempre acaban con el argumento de la causa probable, ya lo se. El puto porcentaje. Pero yo también tengo pruebas. En este caso de la niña de 3 años el forense ha determinado que la causa de la muerte es un edema cerebral provocado por un fuerte golpe en la cabeza. Un golpe que se hizo al caer de un columpio y por el cual también llevaron a la niña al hospital, sin que se le detectara el edema. Conociendo este hecho, a pesar del primer exámen médico, la madre de la niña e incluso su padre biológico, es decir el exmarido, han defendido la inocencia del acusado. El acusado mismo es quien lleva la niña al médico y niega en todo momento las acusaciones. El hospital desmiente los abusos sexuales dictaminados por el primer médico en menos de 24 horas desde su detención. Los niños pequeños juegan, y caen, y se arrastran, y a nadie se le escapa que este comportamiento pueda justificar golpes y laceraciones. A nadie, excepto al que llamó a la Guardia Civil.
Si tres indicios hacen una prueba, aquí alguien no estaba lo suficiente preparado para sacar conclusiones en base a indicios. ¿Es este el sistema necesario? Porque si este es el protocolo que nos ha de salvar de nosotros mismos, yo me cago en el protocolo.
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