Hoy en el buzón me he encontrado un sobre bien gordo. Lo abro y me encuentro con que es un paquete de ocho postales de Navidad con sobres incluídos, de una espécie de asociación benéfica que ahora no quiero ni nombrar porque parece de esas para dar pena a la gente. Tu te quedas con las postales y a cambio les ingresas 10 € en su cuenta.
Dejo de lado el hecho de que me jode muchísimo estar en cualquier base de datos para que te envíen publicidad.
Dejo de lado el asco que me dan las ONGs y asociaciones benéficas que se basan en la lástima para vender o captar socios (porque realmente las postales y la carta de presentación son conmovedoras).
Dejo de lado el odio que me provoca que apelen a la buena/mala consciencia de la gente y a nuestra supuesta honradez de una manera tan vil ("¡¡me estoy quedando una cosa que no he pagado, ay que iré al infierno!!").
Dejo de lado el hecho de pensar que o bien son unos ingenuos de cuidado o bien se la saben muy larga, porque creo que a esta gente no les debe faltar tanto el dinero. Porque si no, uno no va enviando paquetes de postales por la cara. O tal vez si, por cada imbécil que pique son 10 € que ganan.
Dejo todo esto de lado porque, evidentemente, no las pienso pagar. Primera porque nunca envío postales. Pero es que aunque lo hiciera, no me gusta que me impongan nada de esta manera. Mira que me da rabia por todo lo que he dicho antes, pero como tampoco soy tan mala persona, incluso he pensado en devolverles las postales. Pero es que tampoco te dan la posibilidad (porque en el sobre de respuesta no caben, aparte de que has de pagar el franqueo). Como mínimo, podrían haber dado esa opción, pero no, ellos a meterte el dedo en la llaga, quieren que las compres si o si, pues que les den por culo.
Lo mejor de todo es que no es el primer año que me ocurre. En fin, a ver si este año me consideran de una vez por todas una mala persona y dejan de tocar los huevos.
jueves, 10 de noviembre de 2011
viernes, 18 de febrero de 2011
Imperdonable (V)
Nº5: Gente que nunca toma decisiones.
He dejado para el final lo que es de largo la más detestable de todas las características de personalidad: No tener personalidad. Incluso alguien que reúna los cuatro factores imperdonables anteriores me merece mas respeto que cualquier zombie de los que circulan por el mundo. Nos rodean. Son la audiencia que se descarga los politonos de moda, los que llenan la "Fira de Santa Llúcia" en Navidad, PortAventura en verano y los cines las tardes de domingo. Es esa pareja que siempre te dice "hagamos lo que tú quieras", aquel amigo que a la hora de elegir lugar para cenar le da lo mismo ir al McDonald's que a un restaurante de carta, aquel compañero de trabajo que nunca abre la boca en las reuniones. Son los que votan siempre lo mismo, los que van a todas las bodas y entierros a los que son invitados, los que pagan peaje después de hacer 20 km de cola en la autopista circulando a 80 por hora, aprovechan las rebajas para comprar ropa y hacen las vacaciones en agosto. Se emborrachan sólo los fines de semana, consiguen entradas para conciertos del "Bruce" y de U2, reciclan, van al gimnasio y al super, pagan las multas sin recargo, se casan y tienen hipotecas e hijos. En definitiva, son la gente que se deja llevar. Y lo mas aterrador de todo es que somos susceptibles de convertirnos en uno de ellos y, de hecho, ya lo somos a veces.
Poca broma con dejarse llevar. Ahora no os agobiaré con referencias existencialistas pero no deja de ser irónico que en una era de relativismo moral abrumador sigan habiendo tantos borregos. Será que finalmente seguir la corriente nos resulta más fácil y que la libertad es un gran valor de nuestra sociedad pero no hay valor para ejercerla. Da demasiado miedo asumir las consecuencias de abandonar el rebaño y seguir un camino que no sea el señalado. Cada vez que veo un tío tumbado en la calle o un estrambótico caminante al sol con la mirada perdida me pregunto hasta que punto son carne de Callejeros o sólo es alguien que pensaba como yo. Estoy seguro que es precisamente eso lo que me impide atreverme.
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jueves, 17 de febrero de 2011
Imperdonable (IV)
Nº4: Inmigrantes que no hacen nada por integrarse y encima arrastran a algún capullo autóctono a imitarlos.
Hoy seré muy breve.
Hoy seré muy breve.
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viernes, 11 de febrero de 2011
Imperdonable (III)
Nº3: Calientabocas.
Hay a quien le gusta mucho discutir. De hecho, yo provengo de un linaje de discutidores incansables natos. También hay a quien no le gusta nada, ya sea porque es un pusilánime execrable sin ningún valor ético o moral o porque no tiene nada que decir. Y después están los calientabocas.
Un calientabocas se caracteriza por su desmesurada afición a buscar polémica. Una conversa con un calientabocas os recordará a una encuesta del CIS porque sus frases a menudo empiezan con "¿qué opinas de...?", "¿qué te pareció...?", "¿has visto/has leído...?". Si nota que la reacción es fría y no hay grandes desavenencias, cambiará rápidamente de tema o lo sacará mas adelante, porque su determinación a encontrar vuestros puntos débiles es encomiable. Una vez localizado el tema que os toca la moral, atacará sin piedad llevando la contraria y cuando ya no podáis aguantar mas y la necesidad de estallar sea más potente que la voluntad de guardar las formas os despachará con un "no se puede hablar contigo cuando te pones así" o un "dejémoslo, que aun discutiremos".
Debéis saber que es muy importante no descubrir flaquezas ante un calientabocas. Una vez sepa cual es el tema al que sois especialmente sensibles se agarrará a el como un clavo ardiendo y no os soltará hasta que consiga el objetivo deseado, que no es otro que sacaros de quicio. No subestiméis nunca la tozudez de un calientabocas. No se cansará de provocar antes que vosotros de resistir, no entiende de situaciones ni de horarios, cada vez que os vea su catálogo mental le conducirá indefectiblemente al mismo dialogo. Y tenéir que saber que un calientabocas lo es para siempre. Podéis evitarle, cambiar de ciudad, de país o de continente y no verle durante décadas, pero si de casualidad os lo volvéis a encontrar aunque sea una vez en largo camino hacia el deceso ya os podéis apostar cualquier cosa a que acabará sacando el maldito tema. Es por eso que la batalla propicia siempre es la primera. Nada mas intuir que vuestro interlocutor es un calientabocas hay que ser maleducado y pasar de el como de la mierda o mandarlo directamente a tomar por culo. En el futuro me lo agradeceréis.
Hábitat natural del calientabocas (y temas predilectos):
- Reuniones familiares (trabajo o estudios, pareja e hijos)
- Lugar de trabajo (fútbol y política)
- Piso compartido (hábitos, gustos musicales y tareas domésticas)
- Relaciones de pareja (mi ex, tu ex, amigos y compromiso)
Y recordad, vosotros estabais tan tranquilos hasta que vinieron a tocaros la moral. ¡Muerte a los hijos de puta! En definitiva, un calientabocas no es mas que un tocapelotas especialmente talentoso y cobarde.
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jueves, 10 de febrero de 2011
Imperdonable (II)
Nº2: Gente que maltrata tus objetos.
No puedo con ellos. Son los mismos que en el colegio te pedían material y al final de la clase te lo devolvían hecho una mierda. Lapices mordidos y/o sin punta, gomas de borrar rotas, bolígrafos reventados. Entonces me daba vergüenza montar un pitote por cosas de tan poco coste, aunque ya me hinchaba los cojones a base de bien. Con el paso de los años, pero, siguen haciendo exactamente lo mismo con objetos de cada vez mas valor: libros garabateados o manchados de líquidos diversos, CDs rallados o con la caja agrietada, DVDs con el plástico medio arrancado... Y cuando compruebas ante ellos las condiciones en las cuales te devolvían (siempre mas tarde de lo que tu quisieras, por cierto) aquello que les prestabas en perfecto estado de revista y les miras inquisitivamente, todo lo que saben hacer es dedicarte una mueca simpática por respuesta como quitandole importancia. A ver, hijos de puta, esto no quedará así.
Si ya de por si era un ser tacaño y mezquino de nacimiento, estos malnacidos son los responsables de que ya no deje NADA a casi nadie. Porque esa es otra, la gente te pide cosas dando por hecho que la respuesta es un si. La primera reacción a una negativa acostumbra a ser tomárselo a broma, como si tu obligación como familiar, amigo o conocido fuera ir compartiendo tus objetos personales. ¿En que sociedad de mierda vivimos, que negarse a compartir es una declaración de guerra al buenrollismo imperante pero el respeto por las posesiones ajenas es una futilidad? A mi se me caería la cara de vergüenza de maltratar un objeto que no es mío. Antes de devolverlo en mal estado lo substituyo por uno nuevo y si vale cuatro duros mejor me lo pones, porque un objeto insustituible o de gran valor ya ni se me ocurriría pedirlo prestado. Pero esta gentuza no, aun se cachondean y pretenden hacerte creer que protestar sería poco convencional por tu parte.
Sólo os digo una cosa: no lo dejéis pasar. Cagarse en la puta raza de alguien que te devuelve la vieja cinta de cassette con los grandes éxitos de Ángela Carrasco quemada por el sol es la cosa mas normal del mundo. No os hace peores personas. Y ya que no podrán reparar el daño que os han hecho (seguro que es un disco descatalogado) la sociedad debería entender perfectamente si decidís tomaros alguna pequeña licencia con vuestro puño sobre su cara.
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miércoles, 9 de febrero de 2011
Imperdonable (I)
Empiezo una nueva saga de entradas que espero que tenga mas continuidad que la por ahora monopóstica "Desmontando el mito".
Dicen que no es legítimo juzgar a las personas a la primera. Estoy de acuerdo. Lucho cada día titánicamente contra esa tendencia natural a la discriminación extrema que mi creciente misantropía comporta. Eso sí, hay una serie de indicios que no os llevaran nunca a engaño. Gestos, palabras y comportamientos que certifican terminantemente que la persona que tenéis ante vosotros es pura escoria 100 % exterminable. Son esas actitudes imperdonables las que me propongo denunciar a partir de ahora, a ver si consigo erradicarlas o que al menos uno de sus exponentes se lleve una buena somanta de ostias por parte de algún lector. Con eso último me doy por satisfecho.
Nº1: Gente que saluda guiñando un ojo y acompañándolo con un chasquido de la lengua a modo de refuerzo auditivo.
Sí amigos. Ya os aviso ahora que voy a ser muy concreto. Para llegar a odiar febrilmente un gesto hay que detestar hasta el último detalle. Tenéis que ser capaces de reproducirlo mentalmente con precisión una y otra vez hasta convertir la rabia acumulada en un Waimea de rechazo infinito. Sólo un ego descomunal, una prepotencia sin límites y un alud de inconsciencia pueden llevar a realizar este gesto en público. En todo caso, debéis tener en cuenta que quien lo practica con vosotros os está pidiendo una ostia a gritos. Cumplid con vuestro deber. O mejor, si ponderando vuestra fuerza física pensáis que no seríais capaces de infligirle el daño que merece, reforzadle el hábito y aumentarán exponencialmente las posibilidades que lo repita hasta toparse con alguien lo suficientemente poco recomendable como para sumergirle en el mundo de dolor y humillación que requiere. Eso sí, cuando el gesto vaya seguido de un "¿Que pasa crack?" no queda otro remedio: tenéis que matarle.
Dicen que no es legítimo juzgar a las personas a la primera. Estoy de acuerdo. Lucho cada día titánicamente contra esa tendencia natural a la discriminación extrema que mi creciente misantropía comporta. Eso sí, hay una serie de indicios que no os llevaran nunca a engaño. Gestos, palabras y comportamientos que certifican terminantemente que la persona que tenéis ante vosotros es pura escoria 100 % exterminable. Son esas actitudes imperdonables las que me propongo denunciar a partir de ahora, a ver si consigo erradicarlas o que al menos uno de sus exponentes se lleve una buena somanta de ostias por parte de algún lector. Con eso último me doy por satisfecho.
Sí amigos. Ya os aviso ahora que voy a ser muy concreto. Para llegar a odiar febrilmente un gesto hay que detestar hasta el último detalle. Tenéis que ser capaces de reproducirlo mentalmente con precisión una y otra vez hasta convertir la rabia acumulada en un Waimea de rechazo infinito. Sólo un ego descomunal, una prepotencia sin límites y un alud de inconsciencia pueden llevar a realizar este gesto en público. En todo caso, debéis tener en cuenta que quien lo practica con vosotros os está pidiendo una ostia a gritos. Cumplid con vuestro deber. O mejor, si ponderando vuestra fuerza física pensáis que no seríais capaces de infligirle el daño que merece, reforzadle el hábito y aumentarán exponencialmente las posibilidades que lo repita hasta toparse con alguien lo suficientemente poco recomendable como para sumergirle en el mundo de dolor y humillación que requiere. Eso sí, cuando el gesto vaya seguido de un "¿Que pasa crack?" no queda otro remedio: tenéis que matarle.
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lunes, 7 de febrero de 2011
Celos
Razón 1) Sufrir por lo que todavía no ha ocurrido es de masoquistas.
Razón 2) Buscar pruebas de algo que te hará daño es estúpido. Lo que no sabes no puede afectarte.
Razón 3) Si la fidelidad de los demás no depende de tí, no quieras controlarla.
Razón 4) Sin consumación no hay delito. Tener fantasías con otra gente es inevitable, y si te dan pie flirtear es comprensible.
Razón 5) El flirteo no es infidelidad. Lo único exigible es el respeto de escondertelo. No te enfades porque te lo esconda.
Razón 6) Los celos son un síntoma de debilidad. El mas celoso en una pareja es el que más tiene que perder.
Razón 7) La única razón de ser de la monogamia es evitar conflictos con la pareja. Montando escenas por sospechas haces que deje de tener sentido. Ya que las broncas me las mete igual, al menos que sean con motivo.
Razón 8) Que te den motivos para desconfiar no es la excusa para justificar los celos, en todo caso es la excusa para cortar. Si no eres capaz de perdonar infidelidades y sigues con esa persona es que eres del género idiota.
Razón 9) La sinceridad está sobrevalorada. Si fueras tu quien pusiera cuernos seguro que creerías tener motivos. Si te los ponen a tí es que en algo fallas. ¿De veras quieres saberlo?
Razón 10) Que quieres a alguien se demuestra haciendo sacrificios como aguantar a su familia o acompañarlo a lugares donde tú no irías nunca, y no siendo posesivo. No sufras, el día que encuentre a alguien mejor que le haga caso te deja seguro, pero no adelantemos acontecimientos.
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viernes, 24 de septiembre de 2010
El póquer de todo
Ya está aquí. Es imparable. Hace 10 años nadie tenía ni la mas remota idea mas allá de las referencias cinematográficas que nos transportaban a un submundo de vicio y vidas al límite. Ahora se pasea a plena luz del día por televisiones y periódicos autóctonos. El póquer se ha instalado entre nosotros. De la mano de las apuestas deportivas se coló en las pantallas de ordenador y ahora lo infecta todo. Mi pronóstico es que de aquí a no mucho se habrá convertido en el deporte rey. Sí, deporte. Así lo aceptó oficialmente el pasado 29 de Abril la Asociación Internacional de Deportes Mentales que desde 2008 celebra sus Juegos en paralelo a las Olimpiadas, equiparándolo con el ajedrez. El póquer podría ser olímpico en Londres 2012. Con este lavado de cara definitivo es cuestión de tiempo que consiga la popularidad necesaria para situarse como deporte mayoritario. Actualmente se estima que hay 300.000 jugadores de póquer en el estado español. Ya es la quinta actividad lúdica organizada sólo por detrás del futbol (779.829 practicantes), la caza (411.453), el básquet (385.430) y el golf (337.112). Con este ritmo de crecimiento se espera llegar a 1.200.000 practicantes en los próximos años. Y todo eso en la semilegalidad, un desarrollo en bragas y las estructuras aun por construir.
Estamos ante el deporte del futuro. ¿Por qué? ¿Cómo se explica este crecimiento hipertrófico? Yo lo tengo muy claro. El póquer es el reflejo de nuestra sociedad. Un espejo sin desviaciones que nos devuelve la imagen nítida de cómo somos en realidad.
1) Es democrático al extremo. Lo pueden jugar hombres, mujeres, viejos, jóvenes, altos, bajos, gordos, delgados, mudos, sordos, discapacitados... Todos parten de las mismas condiciones. No hay separación de categorías ni hacen falta unas aptitudes iniciales.
2) No premia el esfuerzo. El peor jugador de una mesa puede ganar una mano al mejor si tiene mas suerte y mejores cartas.
3) Despenaliza el fracaso. La presencia del azar justifica la derrota. Además, si en casi todos los deportes hay un solo perdedor y un solo vencedor, en una mesa final de póquer los perdedores son mayoría. Hasta el punto de que hay premios económicos para todos en función de la proximidad al éxito.
4) Es inmoral. Acepta el engaño como una parte del juego y permite actitudes destinadas a desconcentrar al rival. No respeta la jerarquía. Un chaval de 18 años puede abusar de un señor de 67 o al revés. No entiende de nobleza. Alguien con muchas fichas puede ir descaradamente a por alguien que tiene muy pocas con la intención de dejarle sin nada. Todo está aceptado y no tiene castigo.
5) Es desacomplejadamente materialista. La gloria está en función del dinero. No admite consideraciones estéticas a la forma de jugar porque simplemente juega mejor quien más gana.
6) Es un juego asocial. Se puede jugar cómodamente desde casa en soledad y incluso en el póquer presencial no es necesario comunicarse. Puedes pasarte horas jugando al lado de una persona sin dirigirle la palabra. Hay jugadores que literalmente se meten en una burbuja con auriculares en las orejas, una gorra y unas gafas de sol.
7) Es engañoso. Cualquier persona puede hacerse pasar por un experto jugador de póquer con la actitud adecuada. Es ideal para farsantes. Ningún signo externo determina las cualidades de un jugador para el juego, al contrario de lo que sucede con el básquet o el rugby.
8) Es inmediato. No da ninguna importancia al pasado ni al futuro. Sólo cuenta el presente. Una sola buena mano puede ser mas beneficiosa que las 10 anteriores perdidas. Más todavía, haber ganado los dos torneos anteriores no te da ninguna ventaja de cara al siguiente.
9) Es aparente. Jugar a póquer mola. Ser jugador de póquer te define y si lo conviertes en tu actividad principal más todavía. Es un estilo de vida atractivo. Dota a tu personalidad de una serie de valores añadidos como la masculinidad, el cosmopolitismo, la astucia, la peligrosidad o el riesgo. Un premio sustancioso cuando en realidad te dedicas a viajar de casino en casino combinando cartas de colores durante horas y horas.
10) Es nocivo. Ignora premeditadamente sus peligros con la promesa del éxito y el dinero fácil. Si alguien se queda atrás, si alguien cae en la ludopatía o se arruina, lo escupe. Carga toda la culpa sobre el individuo a pesar de que toda su estructura está montada para atraer a perdedores. Nunca asume su parte de responsabilidad. Juega con los sentimientos, las necesidades y las flaquezas de la gente. Es implacable.
Estamos ante el deporte del futuro. ¿Por qué? ¿Cómo se explica este crecimiento hipertrófico? Yo lo tengo muy claro. El póquer es el reflejo de nuestra sociedad. Un espejo sin desviaciones que nos devuelve la imagen nítida de cómo somos en realidad.
1) Es democrático al extremo. Lo pueden jugar hombres, mujeres, viejos, jóvenes, altos, bajos, gordos, delgados, mudos, sordos, discapacitados... Todos parten de las mismas condiciones. No hay separación de categorías ni hacen falta unas aptitudes iniciales.
2) No premia el esfuerzo. El peor jugador de una mesa puede ganar una mano al mejor si tiene mas suerte y mejores cartas.
3) Despenaliza el fracaso. La presencia del azar justifica la derrota. Además, si en casi todos los deportes hay un solo perdedor y un solo vencedor, en una mesa final de póquer los perdedores son mayoría. Hasta el punto de que hay premios económicos para todos en función de la proximidad al éxito.
4) Es inmoral. Acepta el engaño como una parte del juego y permite actitudes destinadas a desconcentrar al rival. No respeta la jerarquía. Un chaval de 18 años puede abusar de un señor de 67 o al revés. No entiende de nobleza. Alguien con muchas fichas puede ir descaradamente a por alguien que tiene muy pocas con la intención de dejarle sin nada. Todo está aceptado y no tiene castigo.
5) Es desacomplejadamente materialista. La gloria está en función del dinero. No admite consideraciones estéticas a la forma de jugar porque simplemente juega mejor quien más gana.
6) Es un juego asocial. Se puede jugar cómodamente desde casa en soledad y incluso en el póquer presencial no es necesario comunicarse. Puedes pasarte horas jugando al lado de una persona sin dirigirle la palabra. Hay jugadores que literalmente se meten en una burbuja con auriculares en las orejas, una gorra y unas gafas de sol.
7) Es engañoso. Cualquier persona puede hacerse pasar por un experto jugador de póquer con la actitud adecuada. Es ideal para farsantes. Ningún signo externo determina las cualidades de un jugador para el juego, al contrario de lo que sucede con el básquet o el rugby.
8) Es inmediato. No da ninguna importancia al pasado ni al futuro. Sólo cuenta el presente. Una sola buena mano puede ser mas beneficiosa que las 10 anteriores perdidas. Más todavía, haber ganado los dos torneos anteriores no te da ninguna ventaja de cara al siguiente.
9) Es aparente. Jugar a póquer mola. Ser jugador de póquer te define y si lo conviertes en tu actividad principal más todavía. Es un estilo de vida atractivo. Dota a tu personalidad de una serie de valores añadidos como la masculinidad, el cosmopolitismo, la astucia, la peligrosidad o el riesgo. Un premio sustancioso cuando en realidad te dedicas a viajar de casino en casino combinando cartas de colores durante horas y horas.
10) Es nocivo. Ignora premeditadamente sus peligros con la promesa del éxito y el dinero fácil. Si alguien se queda atrás, si alguien cae en la ludopatía o se arruina, lo escupe. Carga toda la culpa sobre el individuo a pesar de que toda su estructura está montada para atraer a perdedores. Nunca asume su parte de responsabilidad. Juega con los sentimientos, las necesidades y las flaquezas de la gente. Es implacable.
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domingo, 19 de septiembre de 2010
Pesadilla heterosexual
Invito a todo el sector masculíno que lea esta entrada a hacer un ejercicio de imaginación. Imaginemos que un buen día conoceis personalmente a una chica como esta.
Supongamos, que no es mucho suponer, que os hace tilín. Supongamos que reunis el valor necesario para tirarle los trastos en una fiesta.
Ahora imaginemos que contra todo pronóstico el interés es recíproco y la chica os hace caso. Imaginemos que os cautiva su sonrisa, su voz dulce y su feminidad. Que a medida que habláis con ella us parece cada vez más simpática y menos afectada.
La chica empieza a insinuarse sexualmente sin muchos rodeos. Os vais excitando por momentos. Podríais estar ante el triumfo mas épico de vuestra vida. Sólo os preocupa no cagarla.
Imaginemos que vuestras dotes de seducción consiguen que os acompañe a casa. Imaginemos que para romper el hielo mientras os desplazáis se os ocurre preguntarle a qué se dedica. Y la respuesta es que se dedica a hacer cine pornográfico.
Ahora imaginemos que no os importa. Que llegados a este punto ya era de suponer que había alguna trampa. Que eso no os impedirá aprovechar la oportunidad de vuestra vida. Imaginemos que, bien pensado, es hasta morboso. Imaginemos las cosas que os hará esta chica cuando lleguéis a casa.
Imaginemos que empieza a desnudarse mientras os coméis la boca. Que ya no podéis esperar ni un segundo mas. Imaginad que esta chica os ha puesto mas cachondos que nunca. El resto no hace falta imaginarlo porque es la pura realidad.
Supongamos, que no es mucho suponer, que os hace tilín. Supongamos que reunis el valor necesario para tirarle los trastos en una fiesta.
Ahora imaginemos que contra todo pronóstico el interés es recíproco y la chica os hace caso. Imaginemos que os cautiva su sonrisa, su voz dulce y su feminidad. Que a medida que habláis con ella us parece cada vez más simpática y menos afectada.
La chica empieza a insinuarse sexualmente sin muchos rodeos. Os vais excitando por momentos. Podríais estar ante el triumfo mas épico de vuestra vida. Sólo os preocupa no cagarla.
Imaginemos que vuestras dotes de seducción consiguen que os acompañe a casa. Imaginemos que para romper el hielo mientras os desplazáis se os ocurre preguntarle a qué se dedica. Y la respuesta es que se dedica a hacer cine pornográfico.
Ahora imaginemos que no os importa. Que llegados a este punto ya era de suponer que había alguna trampa. Que eso no os impedirá aprovechar la oportunidad de vuestra vida. Imaginemos que, bien pensado, es hasta morboso. Imaginemos las cosas que os hará esta chica cuando lleguéis a casa.
Imaginemos que empieza a desnudarse mientras os coméis la boca. Que ya no podéis esperar ni un segundo mas. Imaginad que esta chica os ha puesto mas cachondos que nunca. El resto no hace falta imaginarlo porque es la pura realidad.
Bianca Freire: pesadilla heterosexual.
miércoles, 25 de agosto de 2010
La publicidad les matará
2008: Ron Bacardi saca un anuncio de mojitos con imágenes de una fiesta selecta, íntegramente con gente guapa, pija y supuestamente refinada, bebiendo mojitos.
Verano 2008: A gente de mi entorno, por poner un ejemplo que conozco, les da por ir a tomar unos mojitos. No dicen ir a tomar algo, ni ir a por un trago, ni unas birras, ni unas copas. No. Quedan en tal sitio para tomar unos mojitos. Ni Caipirinhas, ni Mai Tais, ni ningún otro cóctel. Mojitos. Porque es lo que dice el anuncio tan chulo de gente guapa en el que nos vemos reflejados/das.
2009: Estrella Damm emite el puto anuncio de Formentera, la canción "Tonight" de su puta madre, protagonizado por gente preciosa, joven, moderna, libre y en general feliz.
Verano 2009: Alguna gente de mi entorno, entre la mitad de la juventud española, se ven reflejados- Quieren ir a Formentera, a Ibiza, o a alguna puta isla. Quieren viajar. Visten como si estuvieran en la playa de Formentera, a pesar de estar a kilómetros de la playa más cercana. Chanclas, vestidos vaporosos, de hilo, estampados de cuadros. Incluso de la nada APARECE ALGÚN SOMBRERO DE PAJA que se viste pretenciosamente. Eso sin obviar que el Facebook se llenó de links al videoclip de la canción y al spot en sí. Y cuando suena la canción en la discoteca de turno, todos la bailan con una falsa complicidad y motivación, como si el DJ la hubiera puesto para ellos.
2010: Estrella Damm repite el mismo patrón del año pasado (no pienso molestarme en linkar el anuncio), cambiando Formentera por Menorca, y el puto "Tonight" por otra canción igual de mierdosa.
Verano 2010: EXACTAMENTE LO MISMO que el verano pasado, sólo que cambiando Formentera por Menorca. La islita se convierte en el destino de moda del verano, todo el mundo va allí y inunda su Facebook con fotos guais del viaje.
Verano 2008: A gente de mi entorno, por poner un ejemplo que conozco, les da por ir a tomar unos mojitos. No dicen ir a tomar algo, ni ir a por un trago, ni unas birras, ni unas copas. No. Quedan en tal sitio para tomar unos mojitos. Ni Caipirinhas, ni Mai Tais, ni ningún otro cóctel. Mojitos. Porque es lo que dice el anuncio tan chulo de gente guapa en el que nos vemos reflejados/das.
2009: Estrella Damm emite el puto anuncio de Formentera, la canción "Tonight" de su puta madre, protagonizado por gente preciosa, joven, moderna, libre y en general feliz.
Verano 2009: Alguna gente de mi entorno, entre la mitad de la juventud española, se ven reflejados- Quieren ir a Formentera, a Ibiza, o a alguna puta isla. Quieren viajar. Visten como si estuvieran en la playa de Formentera, a pesar de estar a kilómetros de la playa más cercana. Chanclas, vestidos vaporosos, de hilo, estampados de cuadros. Incluso de la nada APARECE ALGÚN SOMBRERO DE PAJA que se viste pretenciosamente. Eso sin obviar que el Facebook se llenó de links al videoclip de la canción y al spot en sí. Y cuando suena la canción en la discoteca de turno, todos la bailan con una falsa complicidad y motivación, como si el DJ la hubiera puesto para ellos.
2010: Estrella Damm repite el mismo patrón del año pasado (no pienso molestarme en linkar el anuncio), cambiando Formentera por Menorca, y el puto "Tonight" por otra canción igual de mierdosa.
Verano 2010: EXACTAMENTE LO MISMO que el verano pasado, sólo que cambiando Formentera por Menorca. La islita se convierte en el destino de moda del verano, todo el mundo va allí y inunda su Facebook con fotos guais del viaje.
Mediterráneamente...
Muy bien, imbéciles. ¿Queréis jugar al "Simón dice..."?
Pues juguemos.
Otoño 2010: "Absentas Palafrugell e hijos" emite en prime time un spot de una gama de absentas. Recordemos que la absenta goza de entre el 45% y el 90% de alcohol. Los protagonistas, una pareja heterosexual guapísima, con clase, moderna y joven, rien en una fiesta de Fin de Año en una discoteca decorada con muy buen gusto (como todas) mientras beben absenta con azucar. Algunas escenas alternadas de ambos marchando hacia el baño con actitud muy sensual y seductora. Allí apasionadamente mantienen sexo soft ante la cámara mientras alternan la pasión con sútiles cabezazos que aparentan esnifar farlopina, todo muy sutil.
Invierno 2010: Kawasaki emite un anuncio en televisión de sus quads. Allí aparecen un grupo de jóvenes (guapísimos, modernos y toda esa mierda) que llegan a una casa rural en mitad del bosque donde encuentran una flota de quads resplandecientes, preparados para correr. Cogen los quads sin casco y llegan al pueblo más cercano donde conocen a un grupo de chicas (jamelgas y toda la pesca) que se llevan a casa. Allí alternan barbacoas con cervezas, aparente tabaco de liar y saltos, volteretas y habilidades con el quad, todo que parezca muy fácil y sencillo. Burlan y se burlan de alguna advertencia de los Forestales. De noche, las parejas marchan cada una montada en un potente quad, a toda velocidad. En un claro del bosque, bridan con dulces cubatas mientras reposan apoyados en los quads.
Primavera 2011: Algún sector geográfico con costa crea un anuncio donde, una vez mas, dos chicas jóvenes y monísimas se van de vacaciones a la costa, Ligan con unos chicos de buen ver y no se sabe como, acaban encima de un pequeño yate, en alta mar, de fiesta. Cae la noche, y hacen una hoguera en la cubierta del barco. Una puta hoguera. Y mucho alcohol. Y pastillas. Y jeringuillas. Y un tío tira un esprai lleno al fuego, que peta. Y rien mucho. Se lo pasan de puta madre. Se les ve muy felices. Disfrutan de la vida. Porque son jóvenes y con vitalidad. Y sobretodo modernos. Una pareja, dentro del armario del camarote, practica sexo sin condón pero con auto-asfixia. Bolsas transparentes en la cabeza, atadas con gomas de pollo al cuello. El vaho desenfoca sus caras. Otros mezclan Baileys con cola, y se lo beben. Otra, Mentos con cola, y se lo bebe. Uno, mas allá, mete los dedos mojados de agua salada en un enchufe, sonriendo. El pelo le queda divinamente encrespado. Rien. Y beben. Se tiran del barco. Sin flotador. Pero rien. Y tragan mucha agua. Al final, en una imágen nocturna muy bonita desde la costa, se ve estallar in flames el barco en el horizonte. Suena, igual que durante todo el anuncio, una canción modernita, animada y motivante. Cantada por... por... Amor de GH re-operada para volver a ser un tío. Lleva bigote.
Pues este es mi plan para, en cuestión de año y medio, hacer una criba de la juventud.
Me cae la baba sólo con pensarlo.
Pero... ¿Supondría el fin de mi misantropía?
Por desgracia, no lo creo.
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jueves, 12 de agosto de 2010
miércoles, 23 de junio de 2010
Las manos van al pan, y los ojos a las tetas
A ver, planteemos la clásica situación estival:
Chico no puede evitar mirar el escote de la chica. Chica se queja de que no le mire a los ojos y de que ellos siempre piensan en lo mismo. Chico replica que la culpa es de ellas, por enseñar lo que no quieren que miremos. También utiliza en el argumento palabras como "provocando", "cerdas" y "todas putas".
Me cago en la puta. Matemos todas estas discusiones tan trilladas. Hace falta que firmemos un contrato intergénero:
Los chicos nos comprometemos a:
1 - Aceptar, entender y tolerar la necesidad que tenéis las chicas de sentiros atractivas, sexis e incluso un poco putones. Si os tomáis esto último a mal, pensad entonces que lo digo por las "jennys". De hecho, toda esta necesidad la tenéis (en principio) pensando en nosotros así que no podemos hacer más que agradecéroslo.
2 - El anterior punto incluye el evitar comentarios, pensamientos y opiniones despectivas o comparativas con las trabajadoras del placer (sexual).
3 - A miraros el escote, con las respectivas mamas dentro, de manera sutil. Pero permitir que os deis cuenta de vez en cuando para haceros sentir también un trozo de carne, y no solo unas interesantísimas personas.
Las chicas os comprometéis a:
1 - Aceptar, entender y tolerar que nosotros, los chicos, no podemos evitar que los ojos vayan hacia la carne, como nadie puede evitar mirar lo que se le ofrece delante de sus narices. O simplemente queremos darnos un erótico homenaje a costa de vuestra vestimenta, que no olvidemos ha sido elegida por vosotras.
2 - El anterior punto incluye evitar represalias como: insultos, malas caras, comentarios críticos o bajar el telón en pleno espectáculo cubriéndoos con la melena o una pieza textil. Los comentarios a favor, así como el ofrecimiento explícito se valorarán muy favorablemente. Sobre todo si a continuación no se mencionan las palabras "a cambio", "precio" o "billetes".
Para entenderos, he imaginado la sensación que debéis notar cuando el aire os refresca la regatera. Estoy seguro que es muy parecido a lo que nosotros, los hombres, sentimos cuando una suave brisa nos acaricia los genitales desnudos, concretamente los testículos. Es una sensación fantástica que nosotros no podemos disfrutar en público por las estúpidas convenciones sociales. Vosotras sí, así pues, ya que nosotros sufrimos queramos o no el recalentamiento genital, qué menos que nos permitáis evadirnos en vuestros frescos valles.
- Va, no hay huevos a...
Todo esto me lleva a añadir unos pocos puntos extras respecto a vuestro compromiso:
1 - Favorecer la visualización más óptima y estética de vuestras frutas lácticas (ya sean melones o fresones), usando posturas, posiciones y vestimenta adecuadas. Inclinarse hacia delante, permanecer un plano por debajo (chica sentada vs chico de pie) o no usar sujetador a la par que un escote que bordea los pezones son buenas maneras de compartir alegría para hacer de este un mundo mejor.
2 - Anexo del punto anterior: mientras aplicáis las directrices anteriormente apuntadas, es necesario y os comprometéis a mirar hacia otro lado, cuanto más alejado de los ojos del espectador macho, mejor. No obstante, tenéis derecho a girar de pronto la cabeza y mirar directamente a los ojos de este, una vez cada cinco minutos. Para cumplir el tercer punto con el que nos comprometemos los barones.
3 - Sobre el Wonderbrá, hay que decir que los hombres en general mantenemos una relación de amor-odio con él. Amor visual, porque aparentemente os las hace más apetitosas. Odio, porque una vez fuera, frecuentemente llega la bofetada de la decepción y el engaño.
Yo personalmente, como detesto la impostura y la pretensión a la vez que admiro la naturalidad y la autosatisfacción, apuesto por derribar la dictadura de los push-up.
Mujeres, hombres, en este tema todos nos debemos cosas los unos a los otros. Hagámoslo bien. Cumplamos cada uno nuestra parte jugando limpio.
viernes, 4 de junio de 2010
De gatos viejos y cerezos
Hay un chiste que siempre ha tenido mucho éxito en reuniones sociales, ya sea contándolo yo o otra persona. La prueba fehaciente es que la primera vez que lo escuché tenía 6 años y aun me lo sé de memoria porque se ha ido repitiendo de vez en cuando como un mantra. Dice así:
Dos amigos se encuentran y uno le dice al otro...
A: Tengo que pedirte un gran favor.
B: Por supuesto. Pide por esa boquita que para algo somos amigos desde hace 20 años.
A: Me voy de viaje con mi mujer y necesito que cuides de mi gato en mi auséncia.
B: No sé... A mi esposa no le gustan los animales y bastante lío tengo con los críos en casa.
A: No, si el gato se queda con mi madre. Sólo tendrias que pasar una vez al día por su casa para ver como se encuentran porque los dos son muy mayores y no me quedo tranquilo. Te dejaría el teléfono del hotel dónde voy a estar y si hay algun problema me llamas.
B: Ah, entonces sí. Ningún problema.
Dos días más tarde suena el teléfono en el hotel de A.
B: Tengo que darte una mala noticia. Tu gato ha muerto atropellado.
A: Y como me llamas para decirme eso, desgraciado! Estás loco?
B: Pero si me pediste que te avisara si pasaba algo...
A: Ya, hombre, ya. Pero no cuesta nada tener un poco más de tacto. Tú sabes como quería yo a ese animal? Qué disgusto, Dios mío, qué disgusto...
B: De verdad que lo siento. Pero como se supone que te lo tenía que decir?
A: Parece mentira que te tenga que explicar esto. Pues me llamas un día y me dices que mi gato se ha subido a un cerezo y no lo pueden bajar, por ejemplo. Luego me llamas al día siguiente y me cuentas que han ido los bomberos a bajarlo con la mala suerte que al caer se ha roto una pata. Y así me vas preparando para la mala noticia final, entiendes?
B: Vaya, no tenía ni idea. Lo tendré en cuenta en el futuro.
A: En fin. Hazme el favor de seguir visitando a mi madre que debe estar muy triste con la muerte del gato y no quiero que se quede sola.
B: Lo haré.
A la mañana siguiente, vuelve a sonar el teléfono en la habitación de hotel de A.
A: Qué pasa ahora?
B: Nada grave, tranquilo. Hoy tu madre se subió a un cerezo.
Pues últimamente he pensado mucho en este chiste. Y me parece que en la Zarzuela tambien.
Paso 1: El Rey está como un roble, pero le falla un poquito el oido
Paso 2: Que nos lo hemos mirado mejor y tal vez le operaremos, pero no es nada grave, ¿eh?
Paso 3: ...
Dos amigos se encuentran y uno le dice al otro...
A: Tengo que pedirte un gran favor.
B: Por supuesto. Pide por esa boquita que para algo somos amigos desde hace 20 años.
A: Me voy de viaje con mi mujer y necesito que cuides de mi gato en mi auséncia.
B: No sé... A mi esposa no le gustan los animales y bastante lío tengo con los críos en casa.
A: No, si el gato se queda con mi madre. Sólo tendrias que pasar una vez al día por su casa para ver como se encuentran porque los dos son muy mayores y no me quedo tranquilo. Te dejaría el teléfono del hotel dónde voy a estar y si hay algun problema me llamas.
B: Ah, entonces sí. Ningún problema.
Dos días más tarde suena el teléfono en el hotel de A.
B: Tengo que darte una mala noticia. Tu gato ha muerto atropellado.
A: Y como me llamas para decirme eso, desgraciado! Estás loco?
B: Pero si me pediste que te avisara si pasaba algo...
A: Ya, hombre, ya. Pero no cuesta nada tener un poco más de tacto. Tú sabes como quería yo a ese animal? Qué disgusto, Dios mío, qué disgusto...
B: De verdad que lo siento. Pero como se supone que te lo tenía que decir?
A: Parece mentira que te tenga que explicar esto. Pues me llamas un día y me dices que mi gato se ha subido a un cerezo y no lo pueden bajar, por ejemplo. Luego me llamas al día siguiente y me cuentas que han ido los bomberos a bajarlo con la mala suerte que al caer se ha roto una pata. Y así me vas preparando para la mala noticia final, entiendes?
B: Vaya, no tenía ni idea. Lo tendré en cuenta en el futuro.
A: En fin. Hazme el favor de seguir visitando a mi madre que debe estar muy triste con la muerte del gato y no quiero que se quede sola.
B: Lo haré.
A la mañana siguiente, vuelve a sonar el teléfono en la habitación de hotel de A.
A: Qué pasa ahora?
B: Nada grave, tranquilo. Hoy tu madre se subió a un cerezo.
Pues últimamente he pensado mucho en este chiste. Y me parece que en la Zarzuela tambien.
Paso 1: El Rey está como un roble, pero le falla un poquito el oido
Paso 2: Que nos lo hemos mirado mejor y tal vez le operaremos, pero no es nada grave, ¿eh?
Paso 3: ...
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viernes, 7 de mayo de 2010
Elogios con trampa
Aquí unas cuantas frases elogiosas que si alguna vez tenéis la desgracia de oir, os daréis cuenta que no sabéis si tenéis mas ganas de dar las gracias o una bofetada al que os las diga:
- Tu currículum supera por mucho nuestra expectativas (la cual cosa significa que no te daremos el trabajo porque si te sale algo mejor nos dejarás tirados)
- La tienes tan gorda que da hasta miedo (o sea que olvídate de practicarme el sexo anal)
- ¡Se te ve muy cambiado! Estás guapo (no como la última vez que te vi, que eras una bestia inmunda)
- Tienes cara de buena persona (y por eso se te comerán vivo)
- Eres tan buen tío que no quiero perder nuestra amistad por nada en el mundo (y eso significa que tampoco follaría contigo por muy caliente y borracha que vaya si hay algún desconocido cerca)
- Contigo lo que mola es que por mucho tiempo que haga que no hablamos, cuando lo hacemos es como si nos hubieramos visto ayer (por eso no te importará que pase de llamarte durante los próximos dos años y medio)
- Tu currículum supera por mucho nuestra expectativas (la cual cosa significa que no te daremos el trabajo porque si te sale algo mejor nos dejarás tirados)
- La tienes tan gorda que da hasta miedo (o sea que olvídate de practicarme el sexo anal)
- ¡Se te ve muy cambiado! Estás guapo (no como la última vez que te vi, que eras una bestia inmunda)
- Tienes cara de buena persona (y por eso se te comerán vivo)
- Eres tan buen tío que no quiero perder nuestra amistad por nada en el mundo (y eso significa que tampoco follaría contigo por muy caliente y borracha que vaya si hay algún desconocido cerca)
- Contigo lo que mola es que por mucho tiempo que haga que no hablamos, cuando lo hacemos es como si nos hubieramos visto ayer (por eso no te importará que pase de llamarte durante los próximos dos años y medio)
martes, 4 de mayo de 2010
Melones con jamones
Ahora que mi blog goza de la repercusión de una encíclica papal, es decir que no lo lee ni Dios y sólo lo siguen unos pocos fieles, creo que ha llegado el momento de radicalizarme. ¿Significa eso que a partir de ahora seré más incisivo? ¿Más profundo? ¿Más brillante? No. Significa que puestos a ser minoritarios no me cortaré ni un pelo a la hora de escribir sobre temas que no le interesan a nadie más. Como por ejemplo el de hoy: ¿Cómo es mi mujer ideal?
De entrada confesaré que, contrariamente a la creencia de algunas de mis lectoras, me entusiasman las mujeres. No diré que soy un mujeriego porque eso implicaría que el sentimiento es recíproco y no es el caso. Ya de crío era de los que se enamoraba cada mes de una compañera de clase distinta. A menudo bastaba con que me dirigieran la palabra. Con los años me he ido volviendo mas selectivo. Cada vez hay menos que me dirijan la palabra.
Para mí el físico no es importante. Por eso me gusta que tengan poco. O sea, mas bien esbeltas. Pero mentiría si dijera que tengo un protótipo anatómico. Al final todo depende de la cara. Me doy cuenta que haciendo un balance de todas las mujeres por las cuales me he sentido atraído tiendo a fijarme en una nariz prominente, unos ojos grandes y una boca amplia. Un tribunal formado por Sigmund Freud y Ron Jeremy podría sacar conclusiones interesantes de esto último.
Tengo mas claro lo que no me gusta. No me gustan las mujeres esculturales. Son como los Ferrari. Vistos desde fuera resultan atractivos pero si uno tiene en cuenta lo que consumen, la incerteza constante de que te lo roben y la poca caña que les puedes dar si los quieres conservar en buen estado, da una pereza terrible. Además, cuando uno lleva un Ferrari por la calle ha de estar dispuesto a que todos le observen y hagan juicios de valor. De las anoréxicas ni hablo porque cae por su propio peso que ningún hombre heterosexual sin tendencias pedófilas puede sentirse atraído por una anatomía menos femenina que la suya.
Pero pasemos al plano intelectual, que es donde me pongo mas duro en todos los sentidos posibles. Si he de pasar gran parte de mi tiempo con una persona pido que tenga iniciativas, ideas y opiniones. De hecho, eso es independiente del género. No hace falta que sea catedrática en astrofísica. Ha de ser lista mas que inteligente. Y tener sentido del humor. Y que se apasione por las cosas, aunque no sean las mismas por las cuales me apasiono yo. Una mujer que no sólo se quede en el discurso de la igualdad entre sexos sino que se sienta y se comporte como mi igual. La mujer que me interesa es la que me pone en peligro, la que me cuestiona. Por desgracia, aquí es donde caen el 80% de las candidatas porque el mundo está lleno de tontitas ingenuas. Tambien hay demasiadas que confunden tener personalidad con ser gilipollas. Se distinguen fácilmente por frases como "yo es que soy medio bruja", "yo es que soy demasiado sincera" o cualquier otra frase con la estructura "yo soy x" entendiendo "x" como característica propia de una concursante de Gran Hermano. El punto de histéria ciclotímica ya lo doy por inevitable y ni tan solo lo tengo en cuenta.
Y ya está. Mas o menos vendría siendo eso. Si tú eres esa mujer que describo y además te daría verguenza explicar a tu mejor amiga la mitad de las cosas que te excitan sexualmente, haz el favor de dirigirme la palabra en los comentarios.
De entrada confesaré que, contrariamente a la creencia de algunas de mis lectoras, me entusiasman las mujeres. No diré que soy un mujeriego porque eso implicaría que el sentimiento es recíproco y no es el caso. Ya de crío era de los que se enamoraba cada mes de una compañera de clase distinta. A menudo bastaba con que me dirigieran la palabra. Con los años me he ido volviendo mas selectivo. Cada vez hay menos que me dirijan la palabra.
Para mí el físico no es importante. Por eso me gusta que tengan poco. O sea, mas bien esbeltas. Pero mentiría si dijera que tengo un protótipo anatómico. Al final todo depende de la cara. Me doy cuenta que haciendo un balance de todas las mujeres por las cuales me he sentido atraído tiendo a fijarme en una nariz prominente, unos ojos grandes y una boca amplia. Un tribunal formado por Sigmund Freud y Ron Jeremy podría sacar conclusiones interesantes de esto último.
Tengo mas claro lo que no me gusta. No me gustan las mujeres esculturales. Son como los Ferrari. Vistos desde fuera resultan atractivos pero si uno tiene en cuenta lo que consumen, la incerteza constante de que te lo roben y la poca caña que les puedes dar si los quieres conservar en buen estado, da una pereza terrible. Además, cuando uno lleva un Ferrari por la calle ha de estar dispuesto a que todos le observen y hagan juicios de valor. De las anoréxicas ni hablo porque cae por su propio peso que ningún hombre heterosexual sin tendencias pedófilas puede sentirse atraído por una anatomía menos femenina que la suya.
Pero pasemos al plano intelectual, que es donde me pongo mas duro en todos los sentidos posibles. Si he de pasar gran parte de mi tiempo con una persona pido que tenga iniciativas, ideas y opiniones. De hecho, eso es independiente del género. No hace falta que sea catedrática en astrofísica. Ha de ser lista mas que inteligente. Y tener sentido del humor. Y que se apasione por las cosas, aunque no sean las mismas por las cuales me apasiono yo. Una mujer que no sólo se quede en el discurso de la igualdad entre sexos sino que se sienta y se comporte como mi igual. La mujer que me interesa es la que me pone en peligro, la que me cuestiona. Por desgracia, aquí es donde caen el 80% de las candidatas porque el mundo está lleno de tontitas ingenuas. Tambien hay demasiadas que confunden tener personalidad con ser gilipollas. Se distinguen fácilmente por frases como "yo es que soy medio bruja", "yo es que soy demasiado sincera" o cualquier otra frase con la estructura "yo soy x" entendiendo "x" como característica propia de una concursante de Gran Hermano. El punto de histéria ciclotímica ya lo doy por inevitable y ni tan solo lo tengo en cuenta.
Y ya está. Mas o menos vendría siendo eso. Si tú eres esa mujer que describo y además te daría verguenza explicar a tu mejor amiga la mitad de las cosas que te excitan sexualmente, haz el favor de dirigirme la palabra en los comentarios.
miércoles, 21 de abril de 2010
Mosquita muerta
Intentar clasificar a las mujeres en tipologías es inútil. Me recuerdan a los cuadros de Antoni Tapies: chillones y aparentemente complejos pero al final todos son iguales o se parecen mucho entre si. Esto es tan cierto como que leerlo las saca de quicio. Incluso el macho mas inexperto sabe que el secreto de la seducción pasa por hacerles creer justo lo contrario.
Partiendo de esta base, compartir tu vida con una hembra siempre es el inicio de la mas corta o mas larga agonía. Pero bien, en una hipotética escala de Richter el equivalente a un siniestro total es la que aparentemente es inofensiva: la mosquita muerta.
Las distinguiréis de sus homólogas por la infinita capacidad de disfrazar sus travesuras de torpeza con buena voluntad. La palabra que mejor las describe es "mezquindad". Echemos una rápida ojeada al diccionario...
mezquino, na
1 Avaro, tacaño, miserable
2 Ruin, falto de nobleza y moralmente despreciable
Como si se tratara de un Steve Urkel cualquiera la mosquita muerta hará ver que no se da cuenta de las consecuencias de sus actos con una postura de ingenuidad. Uno no puede enfadarse con la mosquita muerta porque se disculpa a la primera. Como si "perdón" fuera una palabra mágica que invalida cualquier represalia. Asume la culpa, visiblemente afectada, y jura no volver a hacerlo. Si es necesario llora. Y si con todo eso no basta se indigna porque con eso debería ser suficiente. Por supuesto, cuando vuelva a hacerlo invocará una especie de tendencia irrefrenable al desastre. Y no insistas mas porque bastante mal lo está pasando ella, pobrecita.
Esta es otra característica interesante de la mosquita muerta. Por alguna extraña razón su sufrimiento siempre cuenta mas que el de los demás. Bueno, no tan extraña, se llama egoísmo. Sus necesidades son prioritárias y se esfuerza en dejarlo claro. Se trata de dar pena, que la dignidad es secundária al lado de sus intereses. La disyuntiva es ceder y prepararse para una larga puesta en escena llena de victimísmo y drama.
El principal peligro de la mosquita muerta, pero, es entrar en su juego. Cuando te quieras dar cuenta todo girará a su alrededor. Te pasará por alto el hecho de que nunca está cuando la necesitas. Las promesas incumplidas porque siempre tiene un buen motivo a punto de incumplirlas. Las buenas palabras que casi nunca se corresponden con sus actos. Y hasta que hayas olvidado la diferencia entre querer y hacer de padre. Fijaos si es efectiva su estrategia que me ha llevado años darme cuenta.
Dedicado especialmente a S.G.C., a quien debería caerle la cara de verguenza al leer este post pero en lugar de eso correrá a hacerse la mosquita muerta con quien cometa el error de escucharla.
Partiendo de esta base, compartir tu vida con una hembra siempre es el inicio de la mas corta o mas larga agonía. Pero bien, en una hipotética escala de Richter el equivalente a un siniestro total es la que aparentemente es inofensiva: la mosquita muerta.
Las distinguiréis de sus homólogas por la infinita capacidad de disfrazar sus travesuras de torpeza con buena voluntad. La palabra que mejor las describe es "mezquindad". Echemos una rápida ojeada al diccionario...
mezquino, na
1 Avaro, tacaño, miserable
2 Ruin, falto de nobleza y moralmente despreciable
Como si se tratara de un Steve Urkel cualquiera la mosquita muerta hará ver que no se da cuenta de las consecuencias de sus actos con una postura de ingenuidad. Uno no puede enfadarse con la mosquita muerta porque se disculpa a la primera. Como si "perdón" fuera una palabra mágica que invalida cualquier represalia. Asume la culpa, visiblemente afectada, y jura no volver a hacerlo. Si es necesario llora. Y si con todo eso no basta se indigna porque con eso debería ser suficiente. Por supuesto, cuando vuelva a hacerlo invocará una especie de tendencia irrefrenable al desastre. Y no insistas mas porque bastante mal lo está pasando ella, pobrecita.
Esta es otra característica interesante de la mosquita muerta. Por alguna extraña razón su sufrimiento siempre cuenta mas que el de los demás. Bueno, no tan extraña, se llama egoísmo. Sus necesidades son prioritárias y se esfuerza en dejarlo claro. Se trata de dar pena, que la dignidad es secundária al lado de sus intereses. La disyuntiva es ceder y prepararse para una larga puesta en escena llena de victimísmo y drama.
El principal peligro de la mosquita muerta, pero, es entrar en su juego. Cuando te quieras dar cuenta todo girará a su alrededor. Te pasará por alto el hecho de que nunca está cuando la necesitas. Las promesas incumplidas porque siempre tiene un buen motivo a punto de incumplirlas. Las buenas palabras que casi nunca se corresponden con sus actos. Y hasta que hayas olvidado la diferencia entre querer y hacer de padre. Fijaos si es efectiva su estrategia que me ha llevado años darme cuenta.
Dedicado especialmente a S.G.C., a quien debería caerle la cara de verguenza al leer este post pero en lugar de eso correrá a hacerse la mosquita muerta con quien cometa el error de escucharla.
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sábado, 10 de abril de 2010
Ironía (?)
Voy andando por la calle. Me dirijo a la parada del 24 pero no tengo prisa. Paseo distraído, con un cigarro encendido en la mano. Atalayando el horizonte por si la proximidad del autobús aconseja cambiar de ritmo. De pronto, se hace el vacio bajo mi pie izquierdo. Una acera inesperada en el paseo. La sensación es de caida libre. Mi cuerpo se desarticula por una fracción de segundo hasta que la suela del zapato encuentra el firme. Tarde. Mis sentidos ya han reaccionado al posible batacazo y tropiezo con un gesto ridídculamente estrambótico. Conservo el equilibrio pero el cigarro se escurre entre mis dedos y cae. Culpabilizo al obstáculo de forma inquisidora y con un comentario en voz alta, en un intento de recuperar mi dignidad ante los testigos oculares. Me miro el cigarro tendido en el suelo, a medio consumir, aun lejos de convertirse en colilla. Dudo. Me planteo la posibilidad de recogerlo. Finalmente prefiero dejarlo porque meterse en la boca algo que ha rodado por el suelo es poco higiénico. Como si el cigarro que me encenderé a continuación fuera la cosa mas saludable del mundo.
Pues bien, eso es una ironía. Una situación incongruente que se percibe como paradójica. El 80 % de las cosas que tildamos normalmente de irónicas no lo son. De nada.
Pues bien, eso es una ironía. Una situación incongruente que se percibe como paradójica. El 80 % de las cosas que tildamos normalmente de irónicas no lo son. De nada.
miércoles, 24 de marzo de 2010
Si yo fuera mon(olo)guer(o)
- Explicaría cosas patéticas que me han pasado a mi diciendo que les han pasado a mis amigos. Despues le daría un giro y acabaría reconociento que me han pasado a mi, alejando así definitivamente las sospechas del público.
- Me prepararía las improvisaciones de modo que tuviera unas cuantas recurrentes para usarlas en momentos determinados en base a las reacciones del público. Todos pensarían que soy ingenioso y ágil.
- Falsearía mi acento y mi lenguaje para parecer mas de la calle.
- Evitaría hablar de temas mínimamente trascendentes, porque es aburrido. La trivialidad es cool.
- Marcaría los gags que sospecho que harán mas gracia con silencios estratégicos y si no funciona ya me los río yo mismo.
- Y, por supuesto, modificaría totalmente los puntos anteriores si me lo pidiera un directivo de televisión. No por la pasta, es que se debe de ligar mucho siendo artista.
- Me prepararía las improvisaciones de modo que tuviera unas cuantas recurrentes para usarlas en momentos determinados en base a las reacciones del público. Todos pensarían que soy ingenioso y ágil.
- Falsearía mi acento y mi lenguaje para parecer mas de la calle.
- Evitaría hablar de temas mínimamente trascendentes, porque es aburrido. La trivialidad es cool.
- Marcaría los gags que sospecho que harán mas gracia con silencios estratégicos y si no funciona ya me los río yo mismo.
- Y, por supuesto, modificaría totalmente los puntos anteriores si me lo pidiera un directivo de televisión. No por la pasta, es que se debe de ligar mucho siendo artista.
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lunes, 22 de marzo de 2010
La madre del tano
Que vaya por delante que para mi ser gitano no es una cuestión de raza sino un estilo de vida. Intentar convencerme de lo contrario es como intentar convencerme de que Tiger Woods es el prototipo de nigga. No es un cliché, es pura estadística.
Pues bien, si os fijáis hay determinados sectores desde los cuales se glorifica el gipsy way of life. Normalmente lo suficientemente alejados como para encontrar exótico todo aquello que lo rodea. Y, por supuesto, lo suficientemente lejos como para ahorrarse la convivencia. Es por eso que cualquier mierdaseca lo peta en los tablaos japoneses, porque ninguno de ellos ha tenido que aguantar a una gitana canturreando flamencadas 6 horas diarias en una cocina de 10 metros cuadrados como un servidor. El último ejemplo es el de la Shakira (a.k.a. Voz de cabra a la edad del pavo).
Ya se que la música pop lo aguanta todo, como por ejemplo una colombiana teñida de rubio moviendo las caderas como una árabe y cantando en inglés mientras intenta proyectar una imagen de artista íntegra y auténtica hecha a si misma. O sea, que la Shakira es escoria no me viene de nuevo. Pero eso sí, su última canción me parece la manera mas absurda de autodegradarse. ¡Qué sabrás tú de lo que implica ser girana, Shakira Isabel Ripoll!
Déjame que te explique un poco con la autoridad que me confiere ser del Raval y haber tenido a los abuelos en Santa Eulália, Hospitalet. Si te parece que los paparazzi son parásitos que aprovechan las grietas del sistema para chuparte la vida en beneficio propio esperate a convivir con una familia de gitanos. Te chuparán la luz y el agua, te lo llenarán todo de mierda y si se te ocurre quejarte aun te acusarán de racista y se harán la víctima.
Conceptos que se desprenden de tu canción: libertad, aventura, rebeldía.
1. Los gitanos no son libres. De entrada porque no pueden escoger. No conozco una cultura mas cerrada y sectária que la gitana. Lo que se espera de ti es tan poco que nunca nadie te empujará a perseguir tus sueños, a menos que tus sueños sean vender mercancía robada o recoger chatarra. Si al contrario, pretendes dirigir tu vida en otro sentido serás excluído y marginado por payo. ¿De veras somos tan ingenuos como para pensar que ningún gitano hubiera preferido no dejar los estudios y ponerse a trabajar con la familia? Ellos son felices así, ¿verdad? ¡Y una mierda!
2. La gran aventura de comprobar como coño das de comer a tus hijos sin vender droga o cuanta droga puedes vender antes de que te metan en la carcel. Si eres mujer, la gran aventura de descubrir cuantos años tardarás en estar tan gorda que ya no se note que vuelves a estar embarazada. Y después está el gran mito del nomadismo. La mayoría de los gitanos no es que no llegaran jamás a salir de su país de nacimiento, es que ni tan solo saldrán del barrio donde se criaron a menos que los deshaucien o haya una boda. Y en este último caso todo lo que visitarán será el descampado donde tenga lugar la fiesta durante 3 días seguidos.
3. Curiosamente, todo el respeto que les falta para las leyes convencionales lo tienen para la ley gitana. Aquí la rebeldía se puede llegar a castigar con la muerte y sino te toca huir lo mas lejos posible a buscarte la vida y empezar de nuevo. No ha de ser tan fácil pasarsela por el forro de los cojones cuando sabes que puedes desencadenar una sucesión de venganzas y contravenganzas que riete tu de Gangs of New York.
La única verdad de toda la puta canción es que si fueras gitana no dudarías en coger lo que no es tuyo sin ningún tipo de escrúpulo. Para muestra un botón:
Pues bien, si os fijáis hay determinados sectores desde los cuales se glorifica el gipsy way of life. Normalmente lo suficientemente alejados como para encontrar exótico todo aquello que lo rodea. Y, por supuesto, lo suficientemente lejos como para ahorrarse la convivencia. Es por eso que cualquier mierdaseca lo peta en los tablaos japoneses, porque ninguno de ellos ha tenido que aguantar a una gitana canturreando flamencadas 6 horas diarias en una cocina de 10 metros cuadrados como un servidor. El último ejemplo es el de la Shakira (a.k.a. Voz de cabra a la edad del pavo).
Ya se que la música pop lo aguanta todo, como por ejemplo una colombiana teñida de rubio moviendo las caderas como una árabe y cantando en inglés mientras intenta proyectar una imagen de artista íntegra y auténtica hecha a si misma. O sea, que la Shakira es escoria no me viene de nuevo. Pero eso sí, su última canción me parece la manera mas absurda de autodegradarse. ¡Qué sabrás tú de lo que implica ser girana, Shakira Isabel Ripoll!
Déjame que te explique un poco con la autoridad que me confiere ser del Raval y haber tenido a los abuelos en Santa Eulália, Hospitalet. Si te parece que los paparazzi son parásitos que aprovechan las grietas del sistema para chuparte la vida en beneficio propio esperate a convivir con una familia de gitanos. Te chuparán la luz y el agua, te lo llenarán todo de mierda y si se te ocurre quejarte aun te acusarán de racista y se harán la víctima.
Conceptos que se desprenden de tu canción: libertad, aventura, rebeldía.
1. Los gitanos no son libres. De entrada porque no pueden escoger. No conozco una cultura mas cerrada y sectária que la gitana. Lo que se espera de ti es tan poco que nunca nadie te empujará a perseguir tus sueños, a menos que tus sueños sean vender mercancía robada o recoger chatarra. Si al contrario, pretendes dirigir tu vida en otro sentido serás excluído y marginado por payo. ¿De veras somos tan ingenuos como para pensar que ningún gitano hubiera preferido no dejar los estudios y ponerse a trabajar con la familia? Ellos son felices así, ¿verdad? ¡Y una mierda!
2. La gran aventura de comprobar como coño das de comer a tus hijos sin vender droga o cuanta droga puedes vender antes de que te metan en la carcel. Si eres mujer, la gran aventura de descubrir cuantos años tardarás en estar tan gorda que ya no se note que vuelves a estar embarazada. Y después está el gran mito del nomadismo. La mayoría de los gitanos no es que no llegaran jamás a salir de su país de nacimiento, es que ni tan solo saldrán del barrio donde se criaron a menos que los deshaucien o haya una boda. Y en este último caso todo lo que visitarán será el descampado donde tenga lugar la fiesta durante 3 días seguidos.
3. Curiosamente, todo el respeto que les falta para las leyes convencionales lo tienen para la ley gitana. Aquí la rebeldía se puede llegar a castigar con la muerte y sino te toca huir lo mas lejos posible a buscarte la vida y empezar de nuevo. No ha de ser tan fácil pasarsela por el forro de los cojones cuando sabes que puedes desencadenar una sucesión de venganzas y contravenganzas que riete tu de Gangs of New York.
La única verdad de toda la puta canción es que si fueras gitana no dudarías en coger lo que no es tuyo sin ningún tipo de escrúpulo. Para muestra un botón:
viernes, 5 de marzo de 2010
Gordos
En mi condición de persona con sobrepeso o obesa, me veo en la obligación moral de explicaros un par de cosas sobre los gordos, esos grandes desconocidos. Hay cantidades ingentes de tópicos alrededor de la gente gorda, con actitudes que van desde la condescendencia a la crueldad pasando por la lástima. En general, el concepto que tiene la gente de los gordos es que o bien son enfermos compulsivos o bien alegres y despreocupados glotones. Ahora que vivimos en sociedades medicalizadas donde la vida sedentaria y la obesidad son una epidemia se ha ido imponiendo la primera, la de la compulsión enfermiza en unos hábitos nefastos para la salud. Pero durante muchos años ha predominado la otra versión, dando lugar a expresiones como "la curva de la felicidad" o "estar de buen año". Nada mas lejos de la realidad. Siendo irrefutable que un obeso come sin control, eso no significa que disfrute mas de la comida.
Estar gordo no te hace feliz. Es una limitación en muchos sentidos. A veces, una putada. Diga lo que diga, toda persona gorda está acomplejada. Puedes hacer ver que no y conseguir que todos te crean y te acepten tal como eres. Hasta puedes conseguir engatusar mujeres esbeltas y evidentemente mas atractivas que tu para copular. Pero a quien no puedes engañar es a ti mismo cuando te miras al espejo y no te gusta lo que ves. ¿Por qué no cambiar, entonces? Porque en contra de la creencia popular, un gordo casi nunca lo es por voluntad propia. ¿Entonces qué? Entonces busquemos las causas.
1) Por constitución: Son todas esas personas que por genética tienen huesos gruesos, caderas anchas, muslos descomunales o cara de pan. Se pasarán media vida haciendo dieta y apuntados al gimnasio. Un día, hartos de que el enorme esfuerzo que hacen no se vea recompensado con la imagen que les devuelve el espejo, se abandonaran a su suerte en nombre de una vida menos sacrificada. De vez en cuando recaeran por un absurdo sentimiento de culpa que les hará buscar el mal menor, hasta que la madurez o los años les preparen para aceptar definitivamente su destino.
2) Por tradición: Gordos que nacen en familias de gordos. Desde pequeños adquieren unos malos hábitos alimentarios y una idea del ocio que implica no dar palo al agua. Lo que en casa es ser normal, en la calle cambia. De la total comprensión a la burla. Cuando tengan una edad suficiente para que eso les preocupe de veras, deberán luchar una doble batalla contra ellos mismos y contra las tentaciones cotidianas. Una batalla que implicará llevar una vida paralela al resto de la familia. Cuando tengan casa propia la lucha consistirá en renunciar a ser ellos mismos, olvidar el modelo en el que se han criado y reinventar completamente sus hábitos en virtud a un cánon estético que en casa se han esforzado por menospreciar. Pero lo mas normal es que nada de eso suceda y que, con altos y bajos, sean gordos toda su vida.
3) Por depresión: Un hecho traumático o una mala época desembocan en un autoabandono. Algunas personas beben, otras se drogan, otras comen y las hay que hacen las tres cosas a la vez. La busqueda del placer inmediato para compensar la ansiedad y el dolor. Con el tiempo desaparece el placer pero persiste la compulsión. Se engorda y empieza a disminuir la autoestima. Aparece la verguenza, el remordimiento y la culpa. No quiere que le vea nadie y se aisla. Cada vez sale menos de casa y hace menos actividad física. La bola se hace tan grande como el. Perder peso es el menor de sus problemas, pero al mismo tiempo lo que lo hace mas visible es su deterioro. Sabe que no siempre ha sido así, pero si un día consigue dejar de serlo le habrá costado el doble.
Mi teoría es que un gran complejo te hace automáticamente mejor persona. Especialmente si eres o has sido gordo. Son demasiadas burlas y comentarios a los que poner buena cara como para no cambiarte el carácter. Demasiado rechazo en base a la apariencia como para no aprender a ver el interior de las personas. Demasiadas limitaciones experimentadas como para no valorar las cosas.
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